Amordazar

Autor: Gabriel Sanz

Bienvenidos a De(s)generando el género.

DE(s)GENERANDO EL GÉNERO nace de la necesidad de aunar esfuerzos para lograr la Igualdad de género. El nombre no es casual, sino que se enraíza en el fin que perseguimos: degenerar los conceptos que inundan las consideraciones de género para llegar a deshacerlo, desgenerarlo, y despojarlo de todos estereotipos y mandatos que marcan “el deber ser”en función del sexo con el que nacimos. Nos definimos como feministas, porque creemos que la única forma de vivir en un mundo más justo se relaciona con la igualdad real de oportunidades entre mujeres y hombres. Creemos que la educación e información, son la herramienta que nos permitirá vivir en la diversidad, la pluralidad y tolerancia humana. Tenemos la convicción de que esto es posible, y por eso armamos este BLOG , el cual dividimos en secciones que nos parecen de interés para quien quiera acercarse a la temática y estar actualizad@. Las sección “Reseñas”, haremos un breve análisis de distintos títulos de libros y películas que abordan la temática . En las “noticias destacadas”, exponemos los sucesos más relevantes e inauditos, con un pequeño análisis de las mismas. En la agenda, publicamos los eventos relacionados con la temática. En los links de interés, aquellos enlaces que creemos interesantes. Y en la página principal habrá una producción nuestra sobre diversos temas. Todas estas secciones, las vamos a actualizar semana a semana, ya que creemos que la Igualdad y la concientización, es un camino de todos los días.

lunes, 23 de septiembre de 2013

La ética del cuidado: la necesidad de su democratización para una efectiva igualdad

En 1982 Carol Gilligan publica in a different voice que en castellano se tradujo en "La moral y la teoría. Psicología del desarrollo femenino". En esta obra, la autora “pone de manifiesto cómo Freud, Piaget y Kohlberg habían estudiado ampliamente el modelo masculino de desarrollo moral, presentándolo como el patrón universal” (FASCIOLI, 2010:43). Carol Gilligan descubre que los varones y las mujeres desarrollan teorías éticas diferentes, por la socialización diferenciada de que son objeto, y estas teorías éticas influyen en sus comportamientos morales. De esta manera, determina que los varones desarrollan una ética de la justicia, y las mujeres, una ética del cuidado basada en la responsabilidad. Este trabajo tiene muchos meritos, y entre ellos está el de rescatar la voz de las mujeres durante tanto tiempo silenciadas.
“El imperativo moral que surge repetidas veces en entrevistas con mujeres es un mandamiento de atención y cuidado, una responsabilidad de discernir y aliviar las dificultades auténticas y reconocibles de este mundo. Para los hombres, el imperativo moral parece, antes bien, un mandamiento de respetar los derechos de los demás, y así, de proteger de toda intrusión los derechos a la vida y la autorrealización. La insistencia de las mujeres en el cuidado y la atención, al principio, es autocrítica, más que auto-protectora, mientras que los hombres conciben inicialmente la obligación hacia los demás negativamente, en función de no intromisiones.  (…) Para las mujeres, la integración de derechos y responsabilidades se logra mediante un entendimiento de la lógica psicológica de las relaciones. Este entendimiento modera el potencial autodestructivo de una moral autocrítica, afirmando la necesidad de dar cuidado a todas las personas.” (GILLIGAN, 1985:165-166)

Lo descrito anteriormente es importante para abordar el tópico de la mujer y el cuidado. La teoría feminista ha puesto de manifiesto como el sistema patriarcal que dirige la sociedad ha divido la vida en dos esferas, la pública y la privada, y ha dotado de gran valor a la primera en detrimento de la segunda. Además de ello, ha reservado para el género masculino el predominio en la esfera pública de la vida –dotada de gran valor- y recluido a las mujeres a la esfera privada. Así es como la mujer, investida de una falsa soberanía en el hogar, es quien se hace cargo del cuidado y la atención de los otros, y es socializada para que asuma ese rol. Quisieramos aclarar que esta ética del cuidado no es inferior a la ética de la justicia desarrollada por los varones, sino que Gilligan la enuncia como complementaria (FASCIOLI, 2010:55-56). Aun así, sí es importante destacar que todo lo acontecido dentro de la esfera privada, y toda aquella tarea desarrolladas por mujeres siempre han gozado de menos prestigio social según la escala de valores androcéntrica que guía nuestras vidas.
Las labores de cuidado son absolutamente imprescindibles: las necesitamos cuando nacemos, y por un lapso prolongado de tiempo todos por igual. Necesitamos cuidados en caso de sufrir alguna discapacidad, temporal o permanente (en donde todos los seres humanos podemos ser pasibles de esta eventualidad, es decir, a todxs nos puede pasar sufrir una enfermedad o accidente incapacitante) y los necesitamos en la vejez, más hoy aún que se ha acrecentado la esperanza de vida, pero no siempre va acompañada de total autonomía para llevar la misma vida que veníamos llevando. Todxs somxs porque alguien nos ha cuidado.
De acuerdo a lo anterior, podemos decir que no sólo es negativo que los cuidados recibidos y entregados no gocen del prestigio social que deberían, ya que posibilitan la existencia humana, sino que además de ser poco considerados, se asumen como un trabajo exclusivamente femenino y que por circunscribirse a la esfera de lo doméstico, de lo privado, no se le reconozca el enorme valor que posee, ya que, como dijimos antes, todxs podemos sufrir circunstancias que nos hagas más o menos dependientes: enfermedades, accidentes, la vejez. Asimismo, no solamente se lo asume como una labor femenina, sino como una obligación femenina, tanto por varones como por mujeres.
De acuerdo con Marcela LAGARDE: “El cuidado pues está en el centro de las contradicciones de género entre mujeres y hombres y, en la sociedad en la organización antagónica entre sus espacios. El cuidado como deber de género es uno de los mayores obstáculos en el camino a la igualdad por su inequidad. De ahí que, si queremos enfrentar el capitalismo salvaje y su patriarcalismo global, debemos romper con la naturalidad del cuidado por género, etnia, clase, nación o posición relativa en la globalización” (LAGARDE: 2003:3)
Resulta paradójico que a las mujeres nunca se les ha reconocido el valor del trabajo realizado en el hogar, cuidando a la familia, sino que además, con los cambios sociales operados, y la apertura del mercado de trabajo extra-domésticos para el género femenino, hoy pueden ser señaladas como las responsables de la destrucción de hogares, del desafecto que sufren lxs ancianxs, de la mala educación que reciben lxs niñxs. Y es que además, las mujeres sufren una doble jornada, ya que trabajan fuera y dentro de casa, lo que se traduce en demasiada responsabilidad, y la misma no va acompañada del reconocimiento que debiera. En el momento en que comprendamos cuánto dependemos de esa labor desempeñada (casi en su totalidad) por mujeres para existir, que le demos la trascendencia que se merece, caeremos en la cuenta de que la existencia de la sociedad como tal es el resultado de las funciones cumplidas por las mujeres, porque todxs fuimos y seremos cuidados.
Es necesario internalizar como sociedad que los cuidados son imprescindibles, y que no tienen rostro de mujer. La socialización diferenciada es un obstáculo para alcanzar la igualdad, y esto no es ninguna novedad. La universalización de la ética del cuidado, como el disparador de comportamiento morales relacionado con el cuidado de lxs otrxs puede ser un paso importantísimo para que varones y mujeres se vieran comprometidos con el cuidar de otrxs. Darse cuenta de la importancia del cuidado, es simplemente un razonamiento del sentido común. Sin embargo ha sido deliberadamente desprovisto de valor, junto con el ser mujer y la esfera doméstica; y todo por el mismo precio.
Podemos decir entonces, que es una verdad no discutida el hecho de que son las mujeres quienes asumen en abrumadora mayoría estas labores de cuidado. También es un hecho el que estos cuidados son necesarios, ya que hay gran parte de la población que actualmente los necesita, pero además, porque todxs y cada unx de nosotrxs, podemos sufrir una situación incapacitante e incluso, la vivimos cuando fuimos niños y niñas, y debido al cuidado recibido en esa instancia es que hoy formamos parte de la sociedad. Debemos abogar por que estos cuidados reciban el prestigio social que en efecto deberían de tener, ya que gracias a ellos todxs somos personas; y además también debemos liberar a las mujeres de esta obligación moral impuesta, entendiendo que varones y mujeres son igualmente aptos para el desarrollo de esta tarea. Y así habremos dado un paso más en pos de la igualdad efectiva entre mujeres y varones.

                                                                                         Julieta Evangelina Cano y María Laura Yacovino

Bibliografía:
  • FASCIOLI, Ana, “Ética del cuidado y ética de la justicia. En la teoría moral de Carol Gilligan”, en Revista ACTIO nº 12, diciembre 2010.
  • GILLIGAN, Carol, La moral y la teoría. Psicología del desarrollo femenino. Fondo de Cultura Económica, México, 1985.
  • LAGARDE, Marcela. Mujeres cuidadoras: entre la obligación y la satisfacción. Sare-Emakunde 2003 

lunes, 16 de septiembre de 2013

“Porque te quiero te aporreo” Los mecanismos de la violencia de género en la pareja



La ley 26.485 define la violencia contra las mujeres como:

"Toda conducta, acción u omisión que de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, así como también su seguridad personal". Esta definición alcanza a aquellas conductas o acciones "perpetradas desde el Estado o por sus agentes". 


Lo que distingue la violencia contra las mujeres en la pareja de un simple conflicto de pareja no son los dichos hirientes o los golpes, sino la asimetría de poder, el aplastamiento simbólico y la negación de la identidad de la mujer. ¿Como se expresa esta asimetría? ¿Como una mujer puede darse cuenta que está inmersa en un vínculo con estas características? ¿Porque una mujer “se queda” con alguien que la maltrata? En esta entrada intentaremos puntualizar algunas cuestiones para dar respuestas a estos interrogantes.
Como ya hemos referido la violencia contra la mujer está en vínculo directo con el sistema patriarcal, sus creencias y valores. Cuando se expresa en el marco de la pareja, debe comprenderse desde este esquema relacional de dominio-sumisión y no como una conducta esporádica o fortuita: tiene un objetivo y es el mantenimiento de las relaciones de poder y la desigualdad entre varones y mujeres.

El modelo de la rueda del poder y del control de Duluth, es un esquema teórico de mucha utilidad para comprender el entramado de la violencia en las relaciones de pareja. Para su elaboración se entrevistaron a sobrevivientes de la violencia doméstica en las sesiones de grupos de apoyo y a hombres en grupo de maltratadores. A ellas se les preguntó sobre como se sentían controladas, y a ellos por las tácticas que usaban para ejercer control. Si bien nosotras adherimos principalmente al modelo ecológico, creemos que este modelo es muy claro para explicitar una parte del mismo. Se parte de la premisa de que la conducta violenta masculina no es una explosión sinsentido, sino que tiene una finalidad: imponerse, dominar y controlar a la mujer - quien es vista  por él y por la sociedad como débil o inferior en algún sentido- negándole su voluntad, derechos y necesidades al punto que ella misma no logra reconocerlas.
Esta conciencia de hacia quien se dirige la violencia, se ve reflejada en la doble fachada que suelen tener estos varones: mientras que con su mujer tienen actitudes violentas, en el ámbito público se manejan con una conducta aceptable, no abusan de su jefe, de la policía o de otra persona e incluso pueden ser excesivamente amables y simpáticos. Por eso compartimos con quienes sostienen que la violencia machista NO debe verse como simples estallidos de ira y pérdidas de control - si fuera una cuestión de impulsos, lo harían en distintos ámbitos- ya que estas creencias funcionan como justificaciones a la violencia masculina al asociarla a algo “natural”.

Para entender este entramado, compartimos la rueda de Duluth:





ABUSO FÍSICO: Uso de la fuerza para causar temor y daño físico o emocional.
Ejemplos: Tironear, zamarrear, empujar, impedir que se mueva o abandone el lugar en el que está, dar golpes, arrojarle objetos, tapar la boca; amenazar con dañar o usar arma de fuego, punzante o de otro tipo.

ABUSO SEXUAL: Intentos de imponer actos sexuales contra la voluntad de la pareja en un continuo que va desde comportamiento coercitivos hasta violación.
Ejemplos: Descalificaciones sexuales, demanda de relaciones sexuales, forzar el acto sexual, violación, realizar actos sexuales violentos, insertar objetos sexuales contra su voluntad; demandar cosas que la pareja no quiere: que vea o imite pornografía, use ropa que no quiere, posar en fotografías  realizar videos, etc. Insistir con la “obligación” de tener relaciones sexuales y amenazar con que “sino lo puedo hacer con vos, lo tendré que hacer en otra parte” como elemento coercitivo. Forzar a la pareja a tener relaciones sexuales con otra persona. Forzar o inducir a la práctica de la prostitución.

INTIMIDACIÓN: Acciones, gestos, palabras, miradas, actitudes que buscan atemorizar a la pareja.
Ejemplos: Miradas de enojo, acercarse a la pareja de manera amenazante; tirar objetos contra la pared y/o golpear paredes, puertas, etc., no dejarle espacio para que circule libremente, gritarle; realizar actos violentos a su alrededor; destruir objetos de la propiedad de la pareja; maltratar animales; mostrar armas.

ABUSO EMOCIONAL: Acciones que menoscaban y degradan a la mujer atacando su autoestima.
Ejemplos: Descalificar las opiniones, insultar, degradar, desvalorizar. Humillar frente a otros. Echar la culpa de la insatisfacción sexual. Criticar constantemente. Descalificar cualquier intento por mejorar la educación o calidad de vida de la pareja.

AISLAMIENTO Y CONTROL: Intento de controlar lo que la pareja ve, hace, piensa y siente.
Ejemplos: No tolerar sus amig@s, acusarl@s de envidios@s y de querer separarl@s; poner mala cara y ser desagradable cuando ella habla con sus familiares y amig@s; prohibir las salidas, querer saber donde está todo el tiempo; aparecer de improviso en el lugar de trabajo.

DESVALORIZAR, NEGAR, CULPAR: Negar los actos violentos, restarle importancia a los efectos de un comportamiento abusivo, hacerla sentir responsable de una conducta abusiva.
Ejemplos: “Apenas la toque”, “lo nuestro no es tan violento”, “nunca llegué a pegarle”, “lo único que hice fue pegarle una trompada a la pared”, “solo le tiré del brazo y ella exageró y se cayó a propósito”, “ela se lo buscó”.

MANIPULAR A TRAVÉS DE LOS NIÑ@S: Intento de controlar a la pareja a través de los niñ@s.
Ejemplos: Usar a los niñ@s para enviar mensajes; hacer sentir culpable a la pareja acerca de los chic@s; usar las visitas legales para manipularla y asediarla; mentir o denigrarla con los niñ@s; amenazar con hacerle daño a los hij@s o con "quitárselos" judicialmente.

ABUSO ECONÓMICO: Control de los ingresos y/o el acceso al dinero para mantener la dependencia. También puede tomar la forma de gastar todo el dinero familiar o anteponer siempre sus necesidades a las de la familia.
Ejemplos: Impedir que la pareja tenga trabajo o hacerle que entregue su salario; sabotearle el trabajo o hacer que renuncie; vivir a expensas ella; no permitir que sepa de las finanzas del hogar; quitarle los ahorros.

PRIVILEGIO MASCULINO: Actuar en base a la creencia de los privilegios masculinos.
Ejemplos: Tener la última palabra, asumir que es el hombre quien establece las reglas, asumir que es él quien toma las decisiones importantes.

COERCIÓN Y AMENAZAS: Realizar actos con el fin de atemorizar e inducir a la pareja para que actúe de determinada manera.
Ejemplos: Amenazar con matarse si ella lo deja o está con otra persona, amenazar con hacer daño a la familia, con pedir la tenencia de los hij@s, con llevarsel@s y no traerl@s de regreso; con dejar de pasar la cuota alimentaria si llama a la policía; con no dejarla vivir en paz; con matarla.


Este círculo es dinámico, por lo que todas estas estrategias de poder se dan entrelazadas constituyendo una matriz pegajosa y oscura que hace que la respuesta a la pregunta “¿porque ella se queda?”, sea mucho más compleja de lo que el sentido común -y por tanto patriarcal- responde.

Al escuchar los relatos de las mujeres víctimas de violencia en la pareja se evidencia que en los inicios de la relación, estos varones violentos ya tenían actitudes dirigidas a limitar la libertad de actuación de la mujer acorde a su propio deseo. Los celos suele ser la manifestación más visible (sospechan de cualquier cosa, las acusan de pensar o hacer cosas que ellas ni siquiera pensaron en hacer, les dicen que tienen “otro macho”, las acusan de provocar a otros varones al punto de temer que los vecinos o vendedores las saluden, etc). A medida que la relación avanza, aumentan los conflictos y las dinámicas violentas hacia la mujer, reproduciendo un círculo auto-perpetuado de tiempos cada vez menores. Simultáneamente, las estrategias de poder descritas por Duluth siguen funcionando como telón de fondo, y en su repetición produce que la mujer interiorice la sumisión y por ende adopte la inferioridad respecto del agresor. Menoscabada en su autoestima, adopta como mecanismo de defensa, adaptación y sobrevivencia, la identificación con su agresor a quien defiende y protege. Esto puede llegar a un grado de arrasamiento que le impida registrar su propio sufrimiento, lo que provoca que tampoco puedan ver al peligro que están expuestas, ni sus capacidades para salir de la situación.

Es por esto que creemos fundamental que se desnaturalicen ciertas actitudes violentas masculinas que se regodean en mitos que los avalan -en otra entrada hablaremos de ellos-. Y también es fundamental, que las mujeres aprendamos a detectar los primeros signos de violencia y los denunciemos. Más allá de que se inicie un proceso judicial, la denuncia anuncia algo distinto, y le permite a la mujer encontrar en ella misma la fuerza para poder salir de la situación de violencia. Solo entendiendo los mecanismos de la violencia y desculpabilizándose, es posible deshacerse del dominio que las paraliza.

Julieta Evangelina Cano y María Laura Yacovino

BIBLIOGRAFÍA:
-Hirigoyen, Marie-France (2006): Mujeres Maltratadas. Los Mecanismos de la Violencia en la Pareja. Ed. Paidós
-VV.AA (2012): Orientaciones Técnicas 2012. Modelo de Intervención. Centros de la Mujer. Chile
-VV.AA : Programa de Prevención y Asistencia en Violencia Familiar: Como reconocer a un hombre con problemas de violencia. Tigre Municipio. Secretaría de Política Sanitaria y Desarrollo Humano.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Niñxs testigos de violencia = niñxs víctimas / en situación de violencia

Gran parte de las denuncias por violencia familiar son en realidad violencia contra la mujer en el ámbito doméstico o familiar. Con respecto a ello, en este post nos queremos ocupar de la situación de lxs niñxs testigos de la violencia que sufre su madre, o quien haga las veces de.

En primer lugar es importante aclarar que lxs niñxs siempre son testigos de la violencia, aunque la mujer piense que no, porque no estuvo presente en el acto violento: lxs niñxs escuchan los gritos y las lágrimas, ven los moretones, perciben el ambiente cargado de agresividad y posterior tristeza. Nosotras vamos un paso más allá y tomamos una posición clara: lxs niñxs testigos de violencia contra la mujer, son niñxs víctimas o en situación de violencia familiar, aún que nunca hayan sufrido un golpe o una agresión verbal dirigida hacia ellxs.

Al respecto, la ley 26.485 es muy atinada al referirse a la necesidad de asistir de manera especializada en el ámbito de la salud a lxs hijxs testigos de violencia, y eso se está absolutamente fundamentado, ya que lxs hijxs testigos de violencia sufren muchas veces el mismo cuadro que las madres en situación de violencia. En palabras del Dr. LORENTE ACOSTA:
Recientemente se ha insistido en los efectos que tienen sobre los menores hechos como el estar presente cuando la madre es golpeada, escuchar los gritos de miedo y dolor, percibir la amenaza en el ambiente, sufrir algún golpe al intentar intermediar en la agresión, y como en algunos casos han comentado los menores, percibir el olor a sangre o a pólvora después de la agresión, así como ver las lesiones (heridas, hematomas, vendajes…) en la madre. Todo ello no pasa desapercibido ni deja indemne a los hijos, que ven el resultado y viven la situación que lo ha producido; y si un ambiente de carencia afectiva ha sido relacionado tradicionalmente con el maltrato infantil psicológico, cuánto más lo será estar expuesto a un ambiente cagado de agresividad y violencia (2004:183).
El Dr. LORENTE ACOSTA considera que la exposición de la violencia por parte de lxs niñxs provoca que éstos presenten a veces las mismas consecuencias que tiene la mujer en situación de violencia, presentando alteraciones y trastornos graves en su vida cotidiana, además de los daños físicos que puedan sufrir, ya que el 40% de los niños sufren violencia física directa como consecuencia del maltrato a la mujer.

A nuestro parecer, la ley 26.485 es correcta al establecer entre las medidas preventivas urgentes la posibilidad de la fijación de una cuota alimentaria provisoria como de ordenar la suspensión provisoria del régimen de visitas y ordenar al presunto agresor abstenerse de interferir, de cualquier forma, en el ejercicio de la guarda, crianza y educación de lxs hijxs. La medida debe contar con un previo análisis detallado de las condiciones en las que se encuentran esxs niñxs, extendiendo la amplitud del informe interdisciplinario del artículo 29  no sólo a la situación de la mujer en situación de violencia sino también a lxs hijxs, tendiendo en cuenta entonces, que aunque lxs niñxs no reciban violencia de manera directa, sí se encuentran en situación de violencia familiar que lxs afecta casi de igual modo.
Estas medidas son coherentes con las establecidas en el artículo 4º de la ley nacional Nº 24.417 de Protección Contra la Violencia Familiar  y por las que se busca la integridad física y psíquica de todos los miembros de la familia. Vale remarcar que estas medidas siempre tendrán una duración limitada en el tiempo, y que deben de tomarse guidas por el interés superior del niño consignado en el artículo 3º de la Convención sobre los Derechos del Niño y que la inspira a lo largo de todo su articulado.
Parece más clara la aplicación de este tipo de medidas cuando lxs niñxs son también receptores de violencia de forma directa, pero debe tenerse en cuenta que, como dijimos al principio de este post, el hecho de que lxs niñxs no sean víctimas directas de la violencia que va dirigida hacia la madre, el sólo hecho de ser testigos de la misma puede provocarles consecuencias irreversibles, y habrá que tener esta situación presente al momento de pedir la aplicación de una de estas medidas y al momento de fallar a favor de este pedido.

Julieta Evangelina Cano y María Laura Yacovino

Bibliografía:
  •  LORENTE ACOSTA, Miguel, El rompecabezas. Anatomía del maltratador, Editorial Crítica S.L., Barcelona, 2004.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Autofoto y el mito de Narciso en 2.0 ¿Nuevos modelos de feminidad y masculinidad?

“Internet tiene hoy la misma función 
catártica que el carnaval en el pasado.
Uno se pone una máscara 
y luego se suelta…” 

David Le Breton



Internet nos propone un desafío: poder pensar si la igualación de las personas como “usuarios con nickname” reduce las diferencias de género en ese espacio virtual de límites difusos, o si se constituyó como un nuevo lugar minado de estereotipos, pero presentados de manera diferente.

La nueva tecnología se constituye como una gran cultura simbólica que promueve nuevas formas de ver, sentir y pensar. El modo vincular se ve transformado por una nueva manera mediatizada de inter-subjetivar. ¿Qué significados de género construyen los jóvenes este nuevo paradigma tecnológico? ¿Qué nuevas identidades y subjetividades emergen de las prácticas de la red? ¿Se expresa la desigualdad y el sexismo en las redes sociales?. Si bien no podemos arribar a estas respuestas, nos proponemos en esta entrada acercarnos a algunas ideas y compartir nuestros interrogantes.

Lo primero que se nos presenta al preguntarnos sobre estos  nuevos modos de relación, es el vínculo con el/la otrx sin el cuerpo material y la emergencia de un cuerpo ideal construido desde una narrativa. ¿Que consecuencias puede tener esto? y ¿cuál es la operación psíquica que se pone en juego? Rita Segato aporta una interesante visión al respecto: esta relación sin cuerpo, forclusa la materialidad del límite y le permite hablar al sujeto como si estuviese entero, quedando él mismo entrampado en esta fantasía y actuando en consecuencia. Al no ser el cuerpo el límite, todo índice de alteridad puede ser eliminado (con un simple click). Nosotras nos preguntamos, entonces, ¿es posible la emergencia y existencia de nuevas identidades y formas de vivenciar la masculinidad y feminidad si todo es tan fácil de ser “eliminado”? Somos conscientes de que la nube abre el abanico a la prueba de múltiples identidades, pero no queremos caer en la falsa premisa de que el mayor anonimato que posibilita la red, trae aparejado la disminución de los estereotipos y desigualdades de género.

Algunas feministas vieron en el acceso internet,  una oportunidad para des-objetivizar a la mujer debido a esta ausencia del cuerpo. Sin embargo la cultura patriarcal siempre intenta colarse por alguna grieta. Estudios sociolingüísticos postulan que existe el desarrollo de un nuevo lenguaje en internet, en el que se reproducen las formas sexistas de hablar. Los textos que se producen en internet son continuadores de la estructura de género (Baron, N. S: 2004).
Esto nos hace pensar que los estereotipos de género, sin cuerpo que los contenga, pasaron a tomar materialidad en las distintas narrativas virtuales, encarnadas en palabras y fotos. La red se presenta como un lugar en el que la pulsión escópica se despliega por completo: todo puede ser mirado, todo puede ser mostrado, todo puede ser contado ¿pero es lo mismo lo que muestran varones y mujeres? Creemos que no, y postulamos que la eficacia simbólica radica en la inmediatez de lo virtual, que posibilita que los roles de género puedan presentarse con mas fuerza, menos cuestionamientos y de nuevas formas. Podemos pensar por ejemplo en la naturalización que existe por parte de chicos y chicas del riesgo de acoso sexual por medio de la red. Principalmente somos las mujeres las que, nuevamente por nuestra condición de tal, nos encontramos en riesgo frente a desconocidos o conocidos, mayores o de nuestra edad, que ostentan el derecho de enviarnos mensajes e intentar conseguir fotos y/o encuentros íntimos.
Lo interesante (y alarmante) es que la mayor conciencia de este riesgo no viene acompañado de un reconocimiento de la violencia machista, sino que es generalmente vivenciado como un riesgo “propio” de las redes sociales, siendo la respuesta a esa conducta “borrarlo” o “no aceptarlo”. Esto produce un cierre de sentido operado por la cultura patriarcal, que impide que aquello que podría quebrar el statu quo se visibilice.
Para finalizar, queremos remarcar que la naturaleza misma de la web, puede hacer que estas certezas se instalen como tales o sean cuestionadas. La fluidez, performatividad y ambivalencia  de Internet, facilita que podamos hacer de la web un nuevo espacio de creación y perpetuación de desigualdad entre varones y mujeres o que se convierta en un espacio de igualdad y de liberación (como dice la frase del inicio).

Estas son algunas ideas que esbozamos sobre la temática.  Qué contenidos se comparten, qué modelos se potencian, qué violencias se reproducen, qué estereotipos de género se perpetúan y qué nuevas realidades se construyen, son elementos que aún quedan por estudiar con mayor profundidad desde la perspectiva de género .

Julieta Evangelina Cano y María Laura Yacovino





BIBLIOGRAFIA

-Baron, N. S. (2004). “See You Online. Gender Sigues in Collage Student Use of Instant Messaging”, enJournal of Language and Social Psycholog, pp. 397-423.
-Bernárdez, A. (2004). A la búsqueda de una habitación propia; comportamiento de género en el uso de internet y los chats en la adolescencia. Adolescencia y comportamiento de género.
-Genger Coller (2009) “Los adolescentes y el uso de internet. Guia para padres”. Universidad de Minesotta. Imbert, G (2011): La tribu informática:Identidades y máscaras en internet”, en Posmodernidad, ambivalencia y juego con los límites. Ed.Icaria:Barcelona
-Sarena, N. (2006): Los jóvenes e internet: Experiencias, representación, usos y apropiaciones de internet en los jóvenes”. Universidad Nacional de La plata, UNIrevista - Vol. 1, n° 3: (julho 2006)
-Segato, R. 2003. Las Estructuras Elementales de la Violencia. Ensayos sobre género entre la antropología, el psicoanálisis y los derechos humanos. Prometeo Libros.
-VV.AA; Redes sociales de adolescentes. Un estudio descriptivo-comparativo.
-VV.AA; Los adolescentes y las redes sociales. Presidencia de la Nación. Ministerio de Educación Argentina.


martes, 27 de agosto de 2013

¿Qué es el posmachismo?

Este post está dedicado a un concepto que viene desarrollando el médico forense Miguel Lorente Acosta, quien fuera Delegado del Gobierno para la Violencia de Género en el Ministerio de Igualdad español durante del gobierno del Partido Socialista. El concepto al que nos referimos, y que él desarrolla en conferencias, producciones y en su blog Autopsia, que lxs invitamos a recorrer, es el de posmachismo, cuya finalidad principal es “confundir y generar rechazos diciendo que lo que se pretende desde la Igualdad es atacar a los hombres y a todo lo que los rodee”.
Lorente Acosta lo define como “una de las últimas trampas que la cultura patriarcal ha puesto en práctica” y lo que busca es mantener el stau quo de la desigualdad entre los géneros, pero con argumentos que se pretenden igualitarios. La finalidad de los argumentos es generar confusión, que se traduzca en duda, y que ésta devenga en pasividad para no luchar por un cambio que atente contra los privilegios masculinos en esta sociedad. Dice el autor: “Es fácil, si se critica aquello que cuestiona a la desigualdad, y de ese modo se genera una duda, el resultado es que permanece la desigualdad”.
Miguel Lorente Acosta nos dice que hay ciertos elementos que predominan en los discursos posmachistas, como son:
La neutralidad: los argumentos se presentan diciendo que no quieren beneficiar ni perjudicar a nadie, sino que buscan lo mejor para todos“de este modo hacen una crítica directa a las medidas de igualdad dirigidas a las mujeres, como si éstas fueran parte de un privilegio por ser mujeres, cuando en realidad son actuaciones dirigidas a abordar las consecuencias sufridas por la desigualdad, bien sean en forma de violencia, discriminación, o cualquier otro tipo”.
El cientificismo: elijen datos de la realidad para tergiversarlos a fin de que sirvan de sustento a su argumento. Utilizan el ideal científico para simular neutralidad, pero los datos elegidos y manipulados tienen una finalidad muy concreta: generar confusión, duda y mantener el statu quo. Se utilizan argumentos de la biología para justificar la maternidad obligatoria, y los mismos argumentos para justificar la ausencia de mujeres en los puestos de mando y dirección, alimentando la idea de la inferioridad o incapacidad femenina para ciertas actividades, tradicionalmente masculinas. Incluso para la práctica de ciertos deportes, vease por ejemplo en el trailer del siguiente documental que habla sobre mujeres que juegan al futbol: "Mujeres con pelotas"

El interés común, sustentado en el argumento del beneficio económico y la idea del adoctrinamiento. Con respecto al primero, puede decirse que los posmachistas alegan que las medidas en contra de la violencia contra las mujeres se traducen en un beneficio económico para organizaciones afines a quienes abogan por la igualdad, es por ello que en tiempos de crisis, se tolera que los recortes empiecen por la igualdad: “Nada de mejorar la convivencia ni de corregir injusticias y discriminaciones, aquí lo que mueve a las personas al hablar de Igualdad, en España y en la Unión Europea, son los euros disputados”. Con respecto al segundo argumento, el del adoctrinamiento, han construido un imaginario muy negativo relacionado con los estudios de género y las políticas con perspectivas de género, argumentando que quienes hablan de igualdad en realidad lo utilizan como “un instrumento “atractivo” para conseguir imponer una ideología y unos valores al resto de la sociedad (…) han tomado la palabra “género” como sinónimo de todo lo malo, dogmático y radical, para plantear la amenaza en estos términos y hablar de adoctrinamiento.”
Remata el autor: “De este modo se llega a la paradoja de que hablar de los valores y de las referencias que luego dan lugar a la violencia de género, a la discriminación, al aislamiento y alejamiento de las mujeres de la vida pública… es educar, mientras que lo contrario y permitir una sociedad más justa y pacífica es adoctrinamiento”
El ataque personal y descrédito de quienes se posicionan en contra del posmachismo: si deslegitimo al/la hablante, deslegitimo su discurso.

En esta líneal Miguel Lorente Acosta enumera distintas actitudes posmachistas, a las que nosotras les agregamos otras:
  • criticar las intervenciones con mujeres víctimas y percibirlas como ataques a los varones por no contemplarlos en las medidas adoptadas.
  • sembrar la duda sobre la violencia contra la mujer argumentando que hay muchas denuncias falsas que son utilizadas para sacar provecho de la legislación protectoria.
  • criticar las medidas de acción positiva que buscan poner en pie de igualdad a las mujeres con respecto a los varones -por haber estado tradicionalmente postergadas- por ser discriminatorias contra los varones, vulnerándose así la “igualdad ante la ley”.
  • difundir al feminismo como una ideología que odia a los varones y quiere imponer la supremacía femenina.
  • resaltar los casos de varones y niños asesinados por mujeres, que obviamente los hay, pero que no puede compararse la magnitud del fenómeno con los femicidios de mujeres y niñas, hay que ocuparse de ambos, pero hay que tener conciencia de que la violencia contra las mujeres y niñas es sistemática, a-histórica y a-cultural.
  • reproduce estereotipos en relación con la violencia contra la mujer: no es causa de una desigualdad estructural, sino problemas puntuales de parejas puntuales, donde seguramente hay sustancias adictivas de por medio.
  • utilizan hasta el cansancio elementos de la naturaleza y de la tradición indistintamente: “es natural que la mujer tenga hijos”, “siempre se ha hecho así y no estamos tan mal”, “si la sociedad llegó a este punto de evolución por algo es”.
  • si se presentan las graves consecuencias de la mutilación genital femenina, el posmachismo las compara con la circuncisión, como si el daño causado (físico y psíquico) y la finalidad fuera la misma.
  • victimizarse como resultado de una sociedad que los estigmatiza diciendo que “los hombres pagan con sus vidas la tranquilidad de las mujeres, con argumentos como que su vida media es más reducida, las muertes en los accidentes laborales y de tráfico, incluso llegan a defender que eso de “primero las mujeres y niños”. Como señala el autor: “Para nada se cuestionan cómo la desigualdad les afecta a ellos ni cuál es el precio de “mujeres y niños” por salir antes de los riesgos en los espacios públicos, porque está claro que del riesgo y de la violencia en lo privado no las dejan salir” 
  • Por último, y en palabras de Miguel Lorente Acosta: “Utilización de la igualdad para no avanzar en igualdad. Critican que sólo se hable de mujeres, no de hombres, pero lo hacen para que no se hable de ninguno, ni de hombres ni de mujeres, no para que se hable de los dos”
Nos pareció interesante compartir este concepto con estedes, que en la misma línea que el post sobre micromachismos nos invita a pensar y reflexionar más detenidamente sobre las cosas que escuchamos, y las que reproducimos. No hay nada inocente en este mundo, todo lo dicho y lo hecho persigue una finalidad, hay que tener cuidado con la ideología implícita que defendemos cuando reproducimos ciertas cosas de las aquí descriptas. No caigamos en la pasividad, sigamos trabajando por un mundo en donde la igualdad entre mujeres y varones sea una realidad.

Julieta Evangelina Cano y María Laura Yacovino


jueves, 22 de agosto de 2013

Juguetes rabiosos: la odisea del día del "niño"

"Día tras día se niega a lxs niñxs el derecho de ser niñxs.
Los hechos que se burlan de ese derecho, imparten sus
enseñanzas en la vida cotidiana. El mundo trata a los niñxs ricxs
como si fueran dinero, para que se acostumbren a actuar como
el dinero actúa. El mundo trata a lxs niñox pobres
como si fueran basura, para que se conviertan en basura.
Y a lxs del medio, a los niñxs que no son ni ricos ni pobres, lxs tiene 
atados a la pata del televisor, para que desde muy temprano
acepten, como destino, la vida prisionera. 
Mucha magia y mucha suerte tienen lxs niñxs que consiguen ser niñxs"
Eduardo Galeano
(Patas para arriba. La escuela del mundo del revés)


El tercer fin de semana de Agosto, siempre da tela para cortar en materia de género. Todxs sabemos que la calle se va a llenar de gente, las juguetearías desbordan y si el día acompaña, los parques se llenan de rosa y celeste.
Si nos limitamos al significado literal del nombre de la conmemoración, los varones pequeños festejan su día: “El día del niño” se repite hasta el hartazgo... pobres niñas. En tal sentido solo recordaremos que el lenguaje es forma material de la ideología, actúa sobre la realidad, o al decir de Chomsky, categoriza en su función principal de organizar el pensamiento. Esta manera de organizarlo no es aleatoria, sino que impone una forma particular de significar/nominar el mundo.

En base a esto, no nos sorprende que se siga diciendo indistintamente “el día del niño” ni mucho menos que todo lo que este día conlleve, sea al menos, de un tenor similar. Ser feminista e ir a comprar un regalo lo menos sexista posible, es toda una odisea.

Lo primero que llega a nuestros sentidos son las publicidades: a las mujeres nos toca “la cocinita” -y con especial enfansis en el diminutivo-, con una voz en off dulce y aguda, y para los chicos se habla de “fuerza”, “velocidad” y una voz en off ruda y firme. El segundo conocido escenario es la juguetería: tonos claros y pasteles preponderando el rosa para las chicas, y fuertes y llamativos como el azul o el rojo para los varones. El tercer escenario surge al indagar sobre las actividades que promueven cada producto en función de los género: cocinas, bebotes, maquillaje y limpieza para ellas, y autos, deportes, armas y robots para ellos.

A estas alturas suponemos que nadie cree que este tema es solo una cuestión de colores. O al menos casi. No se trata de si el rosa o el celeste, sino de todo el aparato ideológico que produce y es reproducido por estas divisiones. Interrogarnos por el "por qué", es pensar el lugar que socialmente ocupan los juguetes en esta sociedad de consumo. Porque estos juguetes claramente diferenciados, existen porque hay un mercado (muy grande) que los consume y demanda. Éstos, coagulan ideas sobre la niñez, sobre los roles, sobre las funciones que deberán llevar a cabo quienes los utilizan. No se trata de demonizar a los juguetes, sino de poder ver qué cristalizan y cómo responden a los estereotipos de género.

¿Qué provoca esto?
Para responder a esta pregunta es necesario tener presente que el juego es un medio de aprendizaje, de exploración, de descubrimiento. Los juegos y juguetes en su “como si” , sirven de ensayo para la vida exogámica, definen comportamientos, enseñan a solucionar conflictos, construyen su universo de posibles y promulga la relación de lxs niñxs con el mundo.
Enmarcado esto, se comprende que la división entre juegos y juguetes sigue fomentando roles y modelos vinculares diferentes, propiciando la ya mencionada socialización diferencial, en vez de fomentar el desarrollo integral.
Lxs niñxs ven y escuchan, y en esa interacción grabada por las palabras de aprobación (o no) de lxs adultxs, se van incorporando las conductas aceptadas y esperadas para cada género. Es a través de este tipo de aprobaciones que aprenden por ejemplo, que jugar con muñecas es propio de las niñas; y asimilan la división sexual como natural, reproducen el modelo patriarcal de sociedad y comienzan a trazar una línea donde lo inteligible y lo ininteligible es hablado por el patriarcado.

¿Que podemos hacer entonces?
Creemos que lo primero que hay que aprehender es que la libertad e igualdad son patrimonio de todxs. No se trata de que los niños tengan que hacer cosas de niñas, y las niñas cosas de niños. Sino de cambiar los esquemas de relación que luego actuarán en la vida adulta. De que la posibilidad sea una hecho.
A modo de esquema compartimos que:
  • Hay que usar los juguetes trascendiendo la división sexual tradicional que se hace de ellos.
  • Ofrecer nuevos modelos de relación entre los géneros. (Juegos de rol)
  • Propiciar el acceso de niñas y niños a juguetes “correspondientes” al otro sexo, a fin de potenciar un desarrollo integral de sus capacidades.
  • No forzar imágenes estereotipadas ni masculinas ni femeninas

La situación ideal, sería que además lxs adultxs puedan ofrecer modelos de varón y mujer realizando actividades “tipicamente de mujeres y varones” indistintamente. Es interesante notar que si bien la mujer ha ingresado al mundo público, no en la misma proporción lo han hecho los varones al doméstico. Sucede algo parecido (¿causa?¿efecto? ¿casualidad?) en la niñez: es más común ver que las niñas realicen juegos de niños -y que lxs adultxs los promuevan- , que ver a un niño jugando a las muñecas, por ejemplo. ¿No es una manera de seguir desvalorizando lo que históricamente fue espacio de la mujer (y por ende a la mujer)? ¿No opera esto como la resistencia a lo instituyente?
Es necesario que dejemos de ver nuestra propia niñez con el lente del modelo romántico, y nos interroguemos ¿qué aspectos estamos promoviendo con estos juguetes?, ¿qué valores, habilidades, actitudes y aptitudes se desarrollan con sus juegos? Cuanto más rico y variado es un ambiente, mayores son las oportunidades de desarrollo que se ofrecen.

Si los juguetes cobraran vida, probablemente estarían rabiosos por tan generalizada mezquindad.


Dejamos para ver y reflexionar, un video donde se queda en evidencia la manera diferencial de promocionar y vender los juguetes para los nenes y las nenas. 





Bibliografía:

-Galeano, E. (1998): Patas para arriba: La escuela del mundo al revés.
-Lopez, M. Género y poder en el mundo público. Ficha de cátedra.
-VV.AA (2009) Juegos y juguetes para la igualdad. Guía didáctica. Dirección General de la Mujer. Gobierno de Cantabria

jueves, 15 de agosto de 2013

Elige tu propia aventura: violencia institucional


Primer caso: en una comisaría cualquiera en la ciudad imaginaria

Marta se encuentra en la esquina de la comisaría de seguridad de su pueblo. No es la primera vez que llega a esta instancia, y vuelve a meditar si dar el paso y entrar, o volver por el camino que vino. Alguna vez, no hace mucho tiempo, había denunciado, pero las cosas se habían compuesto en su casa, y decidió retirar la denuncia realizada, al fin y al cabo, "no hay nada que el amor no cure", aunque su alma está lejos de sanar. Los recuerdos la atormentan, el solo pensar en los golpes y gritos recibidos le hacen poner la piel de gallina. Una lágrima se le resbala por la mejilla, y en un arrebato decide a entrar a hacer la denuncia. El camino recorrido por Marta es largo, trató de componer su situación matrimonial por medio de muchas estrategias, pero su marido siempre volvió a comportarse agresivamente, aún habiendo jurado y prometido no volverlo a hacer nunca más.
Un poco por los chicos, un poco por el amor que una vez fue, pero mucho más por miedo fue que nunca denunció. Miedo a quedarse sola con los chicos, miedo a quedarse sin los chicos, miedo a la insolvencia económica, y miedo a como puediera reaccionar hacer aquella persona que alguna vez había amado profundamente.
Marta entra a la comisaría, temblando de frío y de miedo. Tiene un ojo morado, le duele el golpe en la costilla derecha y renguea por las patadas recibidas en los riñones.
Polícia: -si, señora...
Marta:- mm...hola, yo vengo a hacer una denuncia
Policía:- no me diga que otra vez va a hacer la denuncia contra su marido para despues volver con él como la otra vez...
Marta (se queda consternada y contesta):- esta vez es diferente, él...se pasó esta vez...otra vez...él me había prometido... (y estalla en llanto).
Policía:- mire señora, este es un problema de pareja, Ud. tiene que ir y hablar con él, si quiere nosotros podemos citarlo y decirle que tiene que comportarse, pero esto no se arregla denunciandolo.

Marta comprendió. De acuerdo a lo que le dijo el policía, no había forma de salir de esta situación, la policía no la iba a ayudar.

Segundo caso: en un hospital cualquiera en la ciudad imaginaria

Camila llega sola y muy asustada a primera hora al hospital de la ciudad. En medio de una crisis de nervios, llorando desesperada, tuvo que hacer un esfuerzo para calmarse y contar lo que le había sucedido. La atiende personal sanitario y le pregunta qué fue lo que le pasó que la tiene así. La verdad es que se preocupan por la situación:
Camila:- Bueno...pasa que yo estaba...ayer me fui a un bar con unas amigas, y despues me quedé sola...y conocí a un chico, tomamos algo juntos y despues no me acuerdo más nada...pero me desperté hoy en un lugar raro, yo nunca había estado ahí..bueno y estaba desnuda y...(Camila rompe en llanto, es difícil no imaginarse que es lo que sigue en su relato, el personal sanitario sólo la escucha y la mira, no interviene para nada, ni para darle un vaso de agua)...bueno, creo que él me violó, porque yo estaba desnuda y no me acuerdo de nada, creo que me puso algo en el trago, la verdad es que no se....
Personal sanitario: bueno m´hijita, vamos a hacer las pruebas si es lo que queres...pero no te parece que es bastante imprudente tomar un trago con cualquiera por ahí...despues te pasa lo que te pasó, te das cuenta?

Camila comprendió. Ella intuía que la culpa era suya, pero en el hospital se lo habían confirmado. Quizá le había pasado lo que se merecía por haber tomado un trago con un extraño, cuando ella sabía que no debía hacerlo, se tendría que haber quedado en casa.

Tercer caso: en un tribunal del trabajo cualquiera en la ciudad imaginaria

Marcela intenta explicar en la audiencia de vista de causa lo que ella sintió durante su desempeño en la empresa. El acoso, los piropos, las miradas, los acorralamientos en la escalera, los llamados telefónicos, todo lo que su jefe había hecho que la había desequilibrado emocional y personalmente y que la habían llevado a renunciar. Tardó en demandar, tardó en comprender que ella no era la responsable, pero el Juez 1, reflexionando en voz alta, dijo:
-Pero señora, según consta en autos, Ud. siempre iba vestida muy provocativa, con faldas cortas y según los testimonios, Ud. tenía una relación muy cercana con el demandado, lo que entiendo es si era una relación consentida, por qué estamos aca...

Marcela comprendió. El no de las mujeres no existe, y no hay forma que los varones lo entiendan, ellos siguen pensando que estamos a su disposición. No tenemos voz.

Violencia institucional

La ley 26.485 define en su artículo 6, inciso b, una de las modalidades que puede asumir la violencia contra las mujeres, caracterizando a la violencia institucional de la siguiente manera:

"aquella realizada por las/los funcionarias/os, profesionales, personal y agentes prtenecientes a cualquier órgano, ente o institución pública que tenga como fin retardar, obstaculizar o impedir que las mujeres tengan acceso a las políticas públicas y ejerzan los derechos previstos en esta ley. Quedan cmoprendidas, además, las que se ejercen en los partidos políticos, sindicatos, organizaciones empresariales, deportivas y de la sociedad civil"


De acuerdo a lo relatado a forma de ejemplo al principio de esta entrada, lo que queremos poner de resalto es que la violencia institucional es una de las manifestaciones más graves de la violencia contra las mujeres, porque es la que le da el mensaje a la mujer de que no hay nada que hacer, de que no tiene a quien recurrir y que el Estado está ausente para ella. La estigmatización, los prejuicios, los estereotipos y un gran esfuerzo por mantener el statu quo lleva a que varones, y también mujeres, no le den la respuesta que la mujer víctima o en situación de violencia necesita y espera. No perdamos que vista que el recurrir a ayuda para una mujer en estas circunstancias es un gran paso, muchas veces meditado por demás, que encaran con mucho miedo. Si del lado de las instituciones encontramos respuestas como las dramatizadas, coadyuvan a confirmar ese sentimiento de que no hay salida de la violencia.

La violencia institucional es pasible de sanción, ya que está restringiendo derechos humanos de las mujeres. Si tenemos noticia de instituciones que violentan y re victimizan a las mujeres que acuden, hay que denunciarlas porque su accionar es siniestro en las consecuencias: desamparo para las mujeres, impunidad para los varones.

En el primer caso de Marta, el personal policial le dice que es una cuestión de pareja, que hay que resolverlo en la pareja, es decir que si las cosas no están bien en su matrimonio, alguna culpa le cabe a Marta que no sabe cómo resolverlo puertas adentro. Vale aclarar que la violencia contra las mujeres, hoy gracias a la lucha de los colectivos feministas, es una cuestión de interés público, ya no más del ámbito doméstico. En el caso de Camila, el personal sanitario le hace saber que toda la responsabilidad es de ella por no hacer lo que se espera de ella, pero no se cuestiona que haya alguien que ande drogando y violando mujeres en la noche urbana, pareciera que es el precio que hay que pagar por circular por el espacio público. En el caso de Marcela, la institución le confirma que por su condición de mujer no tiene voz para decir que no a las insinuaciones sexuales de su jefe, que de alguna manera, ella provocó con sus faldas cortas. 

Lo paradójico es que las instituciones responsabilizan a las mujeres por la violencia sufrida. Eso vuelve a ser violencia, y de la peor. Otra vez quien debe ayudar violenta, y la espiral de que no hay salida y de que no tiene sentido pedir ayuda se agudiza. Para evitar estos hechos que suceden en ciudades no tan imaginarias, debemos reforzar la información y sensibilización en esta temática para los funcionarios pertenecientes a la policía, poder judicial, personal sanitario y todas aquellas a las que el Estado mande a tomar intervención en este clase de hechos. Es un camino largo, pero realizable, no dejemos que el mensaje de desesperanza prospere.

Julieta Evangelina Cano y María Laura Yacovino