lunes, 16 de septiembre de 2013

“Porque te quiero te aporreo” Los mecanismos de la violencia de género en la pareja



La ley 26.485 define la violencia contra las mujeres como:

"Toda conducta, acción u omisión que de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, así como también su seguridad personal". Esta definición alcanza a aquellas conductas o acciones "perpetradas desde el Estado o por sus agentes". 


Lo que distingue la violencia contra las mujeres en la pareja de un simple conflicto de pareja no son los dichos hirientes o los golpes, sino la asimetría de poder, el aplastamiento simbólico y la negación de la identidad de la mujer. ¿Como se expresa esta asimetría? ¿Como una mujer puede darse cuenta que está inmersa en un vínculo con estas características? ¿Porque una mujer “se queda” con alguien que la maltrata? En esta entrada intentaremos puntualizar algunas cuestiones para dar respuestas a estos interrogantes.
Como ya hemos referido la violencia contra la mujer está en vínculo directo con el sistema patriarcal, sus creencias y valores. Cuando se expresa en el marco de la pareja, debe comprenderse desde este esquema relacional de dominio-sumisión y no como una conducta esporádica o fortuita: tiene un objetivo y es el mantenimiento de las relaciones de poder y la desigualdad entre varones y mujeres.

El modelo de la rueda del poder y del control de Duluth, es un esquema teórico de mucha utilidad para comprender el entramado de la violencia en las relaciones de pareja. Para su elaboración se entrevistaron a sobrevivientes de la violencia doméstica en las sesiones de grupos de apoyo y a hombres en grupo de maltratadores. A ellas se les preguntó sobre como se sentían controladas, y a ellos por las tácticas que usaban para ejercer control. Si bien nosotras adherimos principalmente al modelo ecológico, creemos que este modelo es muy claro para explicitar una parte del mismo. Se parte de la premisa de que la conducta violenta masculina no es una explosión sinsentido, sino que tiene una finalidad: imponerse, dominar y controlar a la mujer - quien es vista  por él y por la sociedad como débil o inferior en algún sentido- negándole su voluntad, derechos y necesidades al punto que ella misma no logra reconocerlas.
Esta conciencia de hacia quien se dirige la violencia, se ve reflejada en la doble fachada que suelen tener estos varones: mientras que con su mujer tienen actitudes violentas, en el ámbito público se manejan con una conducta aceptable, no abusan de su jefe, de la policía o de otra persona e incluso pueden ser excesivamente amables y simpáticos. Por eso compartimos con quienes sostienen que la violencia machista NO debe verse como simples estallidos de ira y pérdidas de control - si fuera una cuestión de impulsos, lo harían en distintos ámbitos- ya que estas creencias funcionan como justificaciones a la violencia masculina al asociarla a algo “natural”.

Para entender este entramado, compartimos la rueda de Duluth:





ABUSO FÍSICO: Uso de la fuerza para causar temor y daño físico o emocional.
Ejemplos: Tironear, zamarrear, empujar, impedir que se mueva o abandone el lugar en el que está, dar golpes, arrojarle objetos, tapar la boca; amenazar con dañar o usar arma de fuego, punzante o de otro tipo.

ABUSO SEXUAL: Intentos de imponer actos sexuales contra la voluntad de la pareja en un continuo que va desde comportamiento coercitivos hasta violación.
Ejemplos: Descalificaciones sexuales, demanda de relaciones sexuales, forzar el acto sexual, violación, realizar actos sexuales violentos, insertar objetos sexuales contra su voluntad; demandar cosas que la pareja no quiere: que vea o imite pornografía, use ropa que no quiere, posar en fotografías  realizar videos, etc. Insistir con la “obligación” de tener relaciones sexuales y amenazar con que “sino lo puedo hacer con vos, lo tendré que hacer en otra parte” como elemento coercitivo. Forzar a la pareja a tener relaciones sexuales con otra persona. Forzar o inducir a la práctica de la prostitución.

INTIMIDACIÓN: Acciones, gestos, palabras, miradas, actitudes que buscan atemorizar a la pareja.
Ejemplos: Miradas de enojo, acercarse a la pareja de manera amenazante; tirar objetos contra la pared y/o golpear paredes, puertas, etc., no dejarle espacio para que circule libremente, gritarle; realizar actos violentos a su alrededor; destruir objetos de la propiedad de la pareja; maltratar animales; mostrar armas.

ABUSO EMOCIONAL: Acciones que menoscaban y degradan a la mujer atacando su autoestima.
Ejemplos: Descalificar las opiniones, insultar, degradar, desvalorizar. Humillar frente a otros. Echar la culpa de la insatisfacción sexual. Criticar constantemente. Descalificar cualquier intento por mejorar la educación o calidad de vida de la pareja.

AISLAMIENTO Y CONTROL: Intento de controlar lo que la pareja ve, hace, piensa y siente.
Ejemplos: No tolerar sus amig@s, acusarl@s de envidios@s y de querer separarl@s; poner mala cara y ser desagradable cuando ella habla con sus familiares y amig@s; prohibir las salidas, querer saber donde está todo el tiempo; aparecer de improviso en el lugar de trabajo.

DESVALORIZAR, NEGAR, CULPAR: Negar los actos violentos, restarle importancia a los efectos de un comportamiento abusivo, hacerla sentir responsable de una conducta abusiva.
Ejemplos: “Apenas la toque”, “lo nuestro no es tan violento”, “nunca llegué a pegarle”, “lo único que hice fue pegarle una trompada a la pared”, “solo le tiré del brazo y ella exageró y se cayó a propósito”, “ela se lo buscó”.

MANIPULAR A TRAVÉS DE LOS NIÑ@S: Intento de controlar a la pareja a través de los niñ@s.
Ejemplos: Usar a los niñ@s para enviar mensajes; hacer sentir culpable a la pareja acerca de los chic@s; usar las visitas legales para manipularla y asediarla; mentir o denigrarla con los niñ@s; amenazar con hacerle daño a los hij@s o con "quitárselos" judicialmente.

ABUSO ECONÓMICO: Control de los ingresos y/o el acceso al dinero para mantener la dependencia. También puede tomar la forma de gastar todo el dinero familiar o anteponer siempre sus necesidades a las de la familia.
Ejemplos: Impedir que la pareja tenga trabajo o hacerle que entregue su salario; sabotearle el trabajo o hacer que renuncie; vivir a expensas ella; no permitir que sepa de las finanzas del hogar; quitarle los ahorros.

PRIVILEGIO MASCULINO: Actuar en base a la creencia de los privilegios masculinos.
Ejemplos: Tener la última palabra, asumir que es el hombre quien establece las reglas, asumir que es él quien toma las decisiones importantes.

COERCIÓN Y AMENAZAS: Realizar actos con el fin de atemorizar e inducir a la pareja para que actúe de determinada manera.
Ejemplos: Amenazar con matarse si ella lo deja o está con otra persona, amenazar con hacer daño a la familia, con pedir la tenencia de los hij@s, con llevarsel@s y no traerl@s de regreso; con dejar de pasar la cuota alimentaria si llama a la policía; con no dejarla vivir en paz; con matarla.


Este círculo es dinámico, por lo que todas estas estrategias de poder se dan entrelazadas constituyendo una matriz pegajosa y oscura que hace que la respuesta a la pregunta “¿porque ella se queda?”, sea mucho más compleja de lo que el sentido común -y por tanto patriarcal- responde.

Al escuchar los relatos de las mujeres víctimas de violencia en la pareja se evidencia que en los inicios de la relación, estos varones violentos ya tenían actitudes dirigidas a limitar la libertad de actuación de la mujer acorde a su propio deseo. Los celos suele ser la manifestación más visible (sospechan de cualquier cosa, las acusan de pensar o hacer cosas que ellas ni siquiera pensaron en hacer, les dicen que tienen “otro macho”, las acusan de provocar a otros varones al punto de temer que los vecinos o vendedores las saluden, etc). A medida que la relación avanza, aumentan los conflictos y las dinámicas violentas hacia la mujer, reproduciendo un círculo auto-perpetuado de tiempos cada vez menores. Simultáneamente, las estrategias de poder descritas por Duluth siguen funcionando como telón de fondo, y en su repetición produce que la mujer interiorice la sumisión y por ende adopte la inferioridad respecto del agresor. Menoscabada en su autoestima, adopta como mecanismo de defensa, adaptación y sobrevivencia, la identificación con su agresor a quien defiende y protege. Esto puede llegar a un grado de arrasamiento que le impida registrar su propio sufrimiento, lo que provoca que tampoco puedan ver al peligro que están expuestas, ni sus capacidades para salir de la situación.

Es por esto que creemos fundamental que se desnaturalicen ciertas actitudes violentas masculinas que se regodean en mitos que los avalan -en otra entrada hablaremos de ellos-. Y también es fundamental, que las mujeres aprendamos a detectar los primeros signos de violencia y los denunciemos. Más allá de que se inicie un proceso judicial, la denuncia anuncia algo distinto, y le permite a la mujer encontrar en ella misma la fuerza para poder salir de la situación de violencia. Solo entendiendo los mecanismos de la violencia y desculpabilizándose, es posible deshacerse del dominio que las paraliza.

Julieta Evangelina Cano y María Laura Yacovino

BIBLIOGRAFÍA:
-Hirigoyen, Marie-France (2006): Mujeres Maltratadas. Los Mecanismos de la Violencia en la Pareja. Ed. Paidós
-VV.AA (2012): Orientaciones Técnicas 2012. Modelo de Intervención. Centros de la Mujer. Chile
-VV.AA : Programa de Prevención y Asistencia en Violencia Familiar: Como reconocer a un hombre con problemas de violencia. Tigre Municipio. Secretaría de Política Sanitaria y Desarrollo Humano.

3 comentarios:

  1. Es impresionante lo complejo que es este tema. Muchas gracias chicas por este aporte. Es muy muy muy útil, y claro. Saludos!

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  2. Gracias por escribir de manera clara y puntual, es mas fácil leer y comprender. Me ayudan a entender la complejidad del fenómeno.

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  3. me parece barbaro el articulo. estube de novia con una persona que para todo el mundo es el mejor de todos, en todos los aspectos. sin embargo tras cortarme lavando culpas ha vuelto muchas veces queriendome ver , pero siempre jugando con mi tiempo para controlar que no este con otras personas. una persona con personalidad sensible como yo hace que caigamos, hasta teniendo un nivel alto de inlectualidad no sabemos como caemos y creemos en eso.
    haciendo uso de no contestar mensajes, tratandonos de locas perseguidas. esa es una forma generica de hacer violencia. ojala no sigamos cayendo en estas formas difusas de hacer violencia, son actos nfimos de perversion.

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