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Autor: Gabriel Sanz

Bienvenidos a De(s)generando el género.

DE(s)GENERANDO EL GÉNERO nace de la necesidad de aunar esfuerzos para lograr la Igualdad de género. El nombre no es casual, sino que se enraíza en el fin que perseguimos: degenerar los conceptos que inundan las consideraciones de género para llegar a deshacerlo, desgenerarlo, y despojarlo de todos estereotipos y mandatos que marcan “el deber ser”en función del sexo con el que nacimos. Nos definimos como feministas, porque creemos que la única forma de vivir en un mundo más justo se relaciona con la igualdad real de oportunidades entre mujeres y hombres. Creemos que la educación e información, son la herramienta que nos permitirá vivir en la diversidad, la pluralidad y tolerancia humana. Tenemos la convicción de que esto es posible, y por eso armamos este BLOG , el cual dividimos en secciones que nos parecen de interés para quien quiera acercarse a la temática y estar actualizad@. Las sección “Reseñas”, haremos un breve análisis de distintos títulos de libros y películas que abordan la temática . En las “noticias destacadas”, exponemos los sucesos más relevantes e inauditos, con un pequeño análisis de las mismas. En la agenda, publicamos los eventos relacionados con la temática. En los links de interés, aquellos enlaces que creemos interesantes. Y en la página principal habrá una producción nuestra sobre diversos temas. Todas estas secciones, las vamos a actualizar semana a semana, ya que creemos que la Igualdad y la concientización, es un camino de todos los días.
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jueves, 23 de abril de 2015

Grandes mujeres de la historia. Hoy: Susan B. Anthony y Elizabeth Cady Stanton

En la entrada anterior sobre el “Manifiesto de Séneca Falls” presentamos la feminista que fue su ideóloga: Elisabeth Cady Stanton (1815-1902) y a su amiga inseparable Susan B. Anthony (1820-1906). En la presente entrada queremos ampliar un poco el conocimiento sobre estas dos precursoras del feminismo sufragista (y algo más)  norteamericano. Ambas eran mujeres formadas, se conocieron en 1851 y se hicieron amigas inmediatamente. 
Elisabeth Cady Stanton fue activista por los derechos de la mujer, y abolicionista de la esclavitud, inquietud que compartía con su esposo. Como fue una características de las sufragistas anglosajonas, sus demandas no se limitaban a los derechos políticos, sino que incluían la demanda por los derechos civiles: el divorcio, la patria potestad, derecho a la educación, derecho al trabajo y derecho a la propiedad privada. Super interesante es que Elizabeth conservara su apellido, ya que sabemos que las mujeres en países algosajonas, una vez que se casan, lo pierden para empezar a usar el de sus maridos, sin embargpo, el apellido del marido de Elizabeth era Stanton.

Susan B. Anthony fue líder del movimiento estadounidense de los derechos civiles y laborales, también compartía la lucha antiabolicionista inspirada por su padre, y además recorrió todo el país dando conferencias sobre el sufragio y los derechos de las mujeres. Fue una intensa activista por la apertura de las universidades al estudiantado femenino. Ambas pensaron el derecho al voto como el instrumento que les permitiría acceder a los demás derechos: a partir de conseguirlo, podrían tener voz en los recintos donde se decidían los derechos y obligaciones de la ciudadanía. Ellas tenían bien en claro que las leyes estaban ausentes en relación con sus derechos, pero estaban presentes para disciplinarlas.


Queremos resaltar un episodio de la vida de Susan. Ella se presenta a votar en Rochester, Nueva York, en 1972. Una semana más tarde, fue arrestada (junto con otras 16 mujeres) y condenadas a pagar una multa de u$s100, a la cual se negó rotundamente. Este caso le dió mucha visibilidad a la causa, lo cual aprovechó para poner en agenda el tema del sufragio femenino. Transcribimos parte de su alegato que no tiene desperdicio:

- Sí, Su Señoría, pero las leyes han sido todas hechas por los hombres, interpretadas por los hombres, administradas por los hombres, en favor de los hombres y en contra de las mujeres; por consiguiente, Su Señoría ha ordenado veredicto de culpabilidad en contra de una ciudadana de los Estados Unidos porque ha ejercido el derecho de "todo ciudadano" al voto, simplemente porque es una mujer y no un varón. Igual que los esclavos consiguieron su libertad así las mujeres tienen que conseguir su derecho a tener voz en este gobierno.... Yo he tomado el mío y lo seguiré haciendo en todas las oportunidades que me sean posibles....

Más adelante cuando el juez la condenó a pagar la multa de 100 dólares, además del pago de los costos, Susan replicó:

... Su Señoría, nunca pagaré un dólar de su injusta sentencia. Todo cuanto tengo son deudas por valor de diez mil dólares en las que incurrí al publicar mi periódico La Revolución hace cuatro años, con el sólo objeto de educar a las mujeres precisamente a hacer lo que yo he hecho: rebelarme en contra de leyes injustas y no constitucionales, hechas por el hombre que nos imponen multas, impuestos, nos encierran y cuelgan, mientras que ellos nos niegan el derecho de representación en el gobierno. Y yo haré cuanto pueda por pagar cada dólar de unas deudas honradas, pero ni un centavo irá destinado a pagar tan injusta sentencia. Y continuaré encarecida y persistentemente la lucha, urgiendo a todas las mujeres que sigan el viejo refrán revolucionario: "Resistencia a la tiranía es la obediencia a Dios."(1)

Como nota colorida, podemos agregar que incluso cuestionaban la moda de la época, ya que impedía a las mujeres la libertad de movimientos. Así, por ejemplo, ambas dirigieron una campaña contra las restricciones físicas que la moda femenina imponía a las mujeres, promoviendo el uso de pantalones bombachos y faldas amplias. Sí que eran unas adelantadas!

En 1870, la 15ta. enmienda a la constitución norteamericana permite el voto a los afroamericanos varones. Ambas protestan: una vez más las mujeres, blancas y negras, son ignoradas en sus reclamos. El movimiento abolicionista no acompañó este reclamo, y el feminismo quedó solo. Ambas crearon la Asociación Nacional por el Sufragio de la Mujer en 1890 primera asociación del feminismo radical americano, independiente de los partidos políticos y de los movimientos de reforma, para conseguir la universalización real del sufragio. El voto femenino se convirtió en una realidad en Estados Unidos en el año 1920. Ambas murieron antes de verlo hecho realidad.

Por último, tomamos nota de lo siguiente: Elizabeth participó en el análisis de desigualdad entre los sexos a nivel bíblico, y comenzaron a elaborar la "Biblia de las Mujeres”, un proyecto que consistió en el estudio crítico, desde una perspectiva feminista, de los pasajes bíblicos donde aparecen las mujeres. Aun hoy este proyecto sería de utilidad al feminismo contemporáneo ¿Uds. qué creen?
Julieta Evangelina Cano y María Laura Yacovino
Fuentes:

(1) FERNÁNDEZ COUTO, Josefina: "Las otras feministas”

lunes, 30 de marzo de 2015

Repasando la historia: la Declaración de Séneca Falls de 1848.

Elizabeth Cady Stanton fue la ideóloga de la Declaración de Séneca Falls que data del año 1848. Junto con Susan B. Anthony se convirtirían en las referentes del feminismo sufragista norteamericano. A partir de la lectura de la misma podemos dar cuenta de que en pleno siglo XIX, las mujeres no aceptaban pasivamente las desigualdades que sufrían, y eso es lo que nos parece más valioso de esta historia, como de muchas otras historias: en la escuela, nunca nos enseñan los movimientos de resistencia que triunfan, pareciera que lxs oprimidxs aceptaran casi gustosamente, apáticamente, la situación de opresión. Recorrer la historia de las mujeres nos enseña cómo la disputa por la consolidación de la ciudadanía plena, viene de larga data. Y también enseña que si luchamos, si sostenemos la lucha, obtendremos resultados. Y eso es algo que quizá a algunxs no les interesa que se sepa (un ejemplo muy reciente es el Tren de la Libertad español).


Lo que sustenta esta Declaración es la firme convicción de la igualdad entre mujeres y varones, incluso una igualdad que se sostiene desde lo religioso, recordemos la influencia de la mismas en las vidas de mujeres y varones a mitad del siglo XIX: "Mantenemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres y mujeres son creados iguales; que están dotados por el Creador de ciertos derechos inalienables, entre los que figuran la vida, la libertad y el empeño de la felicidad; que para asegurar estos derechos son establecidos los gobiernos, cuyos justos poderes derivan del consentimiento de los gobernados". Incluso en esta frase hay una apelación al contrato social, que en términos de Rousseau y Locke había dejado a las mujeres in derechos de ciudadanía.

Es muy interesante la historización que realiza la declaración de la opresión de la mujer: "La historia de la humanidad es la historia de las repetidas vejaciones y usurpaciones perpetradas por el hombre contra la mujer, con el objetivo directo de establecer una tiranía absoluta sobre ella". A raiz de esta afirmación, se enumeran los derechos de los que fueron privados las mujeres: aunque carente de derechos políticos, sí eran sujetas de obligación respecto de leyes en las que no participaron. Equiparan la institución del matrimonio a una muerte civil, e incluso denuncian que se les ha negado el derecho por antonomasia del sistema capitalista: el derecho de propiedad privada. Así de excluídas se encontraban. Es interesante también la observación que hacen con respecto a los derechos y deberes que se les imponen: "Después de despojarla de todos los derechos como mujer casada, si es soltera y posee fortuna, está gravada con impuestos para sostener un gobierno que no la reconoce más que cuando sus bienes pueden serle rentables". 

Resaltan el tema de la negación del derecho a la educación; y lo que nos parece más maravilloso es cómo dan cuenta de la doble moral o del doble standar que se aplica a varones y a mujeres: "Ha creado (el Estado) un sentimiento público falso al dar al mundo un código de moral diferente para el hombre y para la mujer, según el cual ciertos delitos morales que excluyen a la mujer de la sociedad, no sólo no se toleran en el hombre, sino que se consideran de muy poca importancia en él".

¿Qué demandaban? Pues los derechos y los privilegios que les correspondían como ciudadanas.
¿Qué decidieron? (en líneas generales)
1. Que las leyes contrarias a la felicidad de la mujer son contrarias a la naturaleza. De esto se sigue, suponemos, el permiso para no cumplirlas.
2. Que la mujer, por mandato divino, es igual al varón.
3. Que las mujeres tienen derecho a ser informadas sobre el régimen legal que las rige
4. Que si se supone que la mujer es superior moralmente, debe dársele la palabra públicamente.
5. Que las exigencias que pesan sobre las mujeres, también sean exigidas a los varones.
6. Que no quieren que usen los estereotipos de género para privarlas de voz.
7. Que no se acepta más la pasividad femenina frente a las injusticias
8. Que es un deber de la mujer acceder al voto
"DECIDIMOS, POR TANTO: Que habiendo sido investida por el Creador con los mismos dones y con la misma conciencia de responsabilidad para ejercerlos, está demostrado que la mujer, lo mismo que el hombre, tiene el deber y el derecho de promover toda causa justa por todos los medios justos; y en lo que se refiere a los grandes temas religiosos y morales, resulta muy en especial evidente su derecho a impartir con su hermano sus enseñanzas, tanto en público como en privado, por escrito o de palabra, o a través de cualquier modo adecuado, en cualquier asamblea que valga la pena celebrar; y por ser esto una verdad evidente que emana de los principios de implantación divina de la naturaleza humana, cualquier costumbre o implantación que le sea adversa, tanto si es moderada como si lleva la sanción canosa de la antigüedad, debe ser considerada como una evidente falsedad y en contra la humanidad".

Es muy interesante como esta Declaración, usa los estereotipos de género a su favor, e incluso apela a argumentos que han dejado a las mujeres fuera de la ciudadanía para darlos vuelta y justificar su derecho a que las diferencias no se traduzcan en desigualdades. Simplemente, esta Declaración nos parece maravillosa para documentar cómo las mujeres siempre resistimos la opresión impuesta por el patriarcado. Notese que es del mismo año que el Manifiesto Comunista...pensemos en la trascendencia de ambos documentos...¿qué nos invita a reflexionar?

Julieta Evangelina Cano y María Laura Yacovino

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Grandes mujeres de la historia. Hoy: Alejandra Kollontai

Alejandra Kollontai es una feminista invaluable, que nos hizo pensar mucho en la distribución de poder desigual entre varones y mujeres, incluso en un marco de paridad como puede ser un sistema comunista. Alejandra da cuenta de las hondas raíces del patriarcado, y cómo éste se alía con los sistemas económicos para la opresión de la mujeres (entre otras cosas). Articula entonces, feminismo y marxismo.


Alejandra Kollontai (1872-1952) fue una feminista y militante bolchevique, la única mujer que integró el Comité Central de Lenin. Nacida dentro de una familia acomodada, no asistió a la escuela sino que fue educada por un instructor particular. Se casó (dos veces) y separó muy joven, ambas cosas en contra de la voluntad de sus padres.  Parte a Suiza para instruirse, dejando atrás su primer matrimonio y el hijo fruto del mismo. Cuando vuelve a Rusia en 1899 se afilia al partido Social Demócrata.

Luego de la Primera Guerra Mundial (a la que se opuso activamente), Alejandra colaboró con la revista Nase Slovo dirigida por Trotski, pero ya luego de la revolución de febrero que derrocó al imperio Zarista, adhirió a las "tesis de abril" (que empoderaba a los soviets) de Lenin, y formó parte del grupo de dirigentes de la insurrección armada: "En julio se celebró el VI Congreso del Partido donde se escogieron los miembros del Comité Central, entre ellos Kollontai. El 10 de octubre el Comité Central votó a favor de la insurrección y el 25 tuvo lugar la toma del Palacio de Invierno que instauró las bases para un estado obrero. En el nuevo gobierno, Kollontai fue elegida Comisaria del Pueblo para la Asistencia Pública"  (d'Armengol, 2003).

Alejandra era feminista, y tenía abiertos dos frentes de lucha: por un lado, luchaba en contra de un feminismo hegemónico o burgués (sufragista) que ignoraba las desigualdades de base entre las propias mujeres: "recalcando ideas como que la liberación de las mujeres no era posible en un contexto de explotación laboral, desempleo crónico, doble jornada, lo que hacía imposible la liberación de las obreras en el sistema capitalista"  (Sanfeliu, 2009, p.11). Alejandra entendía que el socialismo era la condición sine qua non para la emancipación, pero con eso solo no bastaba. Por otro lado, también se enfrentaba con sus camaradas, que consideraban la situación de las mujeres como un tema menor. Alejandra siempre denunció que no existía la paridad entre mujeres y varones dentro del Comunismo (habiendo un decreto sobre la igualdad entre los sexos), por la cual ella militaba y abogaba.

La Rusia Comunista fue el primer país en donde se decretó una igualdad política, económica y sexual entre mujeres y varones. Las mujeres, gracias a ello, accedieron a derechos civiles, laborales y políticos, e incluso a la propiedad de su propio cuerpo al establecer la legalidad del divorcio, y la gratuidad y libertad para el aborto. Además, y muy importante fue la intención de la transferencia del trabajo doméstico a la esfera pública, y colectivizarlo mediante "casas de maternidad, guarderías, parvularios, escuelas, comedores populares, lavanderías populares, centros de reparación de ropa, etc., que ayudaron a la mujer a librarse de las tareas tradicionalmente asignadas a ella" (d'Armengol, 2003).

Alejandra Kollontai fue una de las primeras activistas que dio cuenta de que la opresión que sufrían las mujeres dentro del hogar era una de las causas de su poca participación política.  Ella creía que la transformación social y la igualdad real, vendría de la mano de la transformación del orden económico que producía y se aprovechaba de las desigualdades, pero también de la transformación de  las relaciones que se daban entre varones y mujeres, "Alejándose políticamente de sus compañeros de partido, llamó a una revolución cultural que transformase las relaciones interpersonales" (d'Armengol, 2003). Alejandra entonces, fue un paso más allá.

El Stanilismo significó un retroceso en los derechos de las mujeres. Se las convocaba nuevamente al rol tradicional, se ilegalizó el aborto en 1936 y se penalizó el divorcio, reforzándose el ideal de la familia y la mujer, dentro de ella, en su rol meramente reproductivo. Alejandra terminó siendo parte de la oposición dentro del partido "al que acusaba de excesivo centralismo y de limitar la libertad de discusión". Fue amenazada con la expulsión del Partido y como criticaba abiertamente a la dirección del mismo llevada a adelante por Stalin,  fue alejada del país convirtiéndose en la primera mujer embajadora (que fue lo que le salvó la vida, ya que Stalin luego asesinó al 70% de los miembros del Comité Central). Sin embargo, es indudable su "su aportación teórica y práctica a la lucha inseparable por el socialismo y la igualdad de la mujer" (d'Armengol, 2003).


"Lo más significativo de su discurso fue hacer suya la idea de Marx de que para construir un mundo mejor, además de cambiar la economía, tenía que surgir el hombre nuevo. Así, defendió el amor libre, igual salario para las mujeres, la legalización del aborto y la socialización del trabajo doméstico y del cuidado de los niños, pero, sobre todo, señaló la necesidad de cambiar la vida íntima y sexual de las mujeres. Era necesaria la mujer nueva que, además de independiente económicamente, también tenía que serlo psicológica y sentimentalmente" (Varela, 2005, pp. 77-78). Alejandra abogaba por el nacimiento de "la mujer nueva"

Entre sus trabajos destacan:
o         La mujer ante el desarrollo social (1909)
o         Sociedad y maternidad (1916)
o         La nueva moral y la clase obrera (1918)
o         Autobiografía de una comunista sexualmente emancipada (1926).

Julieta Evangelina Cano y María Laura Yacovino
Bibliografía

  •    Sanfeliu, L. (2009). "Historia de los movimientos feministas y políticas de género".
  •    Varela, N. (2005) Feminismo para principiantes, Barcelona, Ediciones B.
  •     http://www.biografiasyvidas.com/biografia/k/kollontai.htm (recuperado el 10/11/2014)
  •     http://mujeres-riot.webcindario.com/Alexandra_Kollontai.htm que recupera un artículo de Laia d'Armengol para el número de "En Lucha" de Septiembre del 2003. (recuperado el 10/11/2014)
  •     http://mujeresparapensar.wordpress.com/2009/06/28/alexandra-kollontai/  (recuperado el 10/11/2014)

lunes, 10 de febrero de 2014

La construcción y deconstrucción de la(s) sujeta(s) mujer(es) desde los feminismos de la segunda ola

En esta hipótesis, mujeres y hombres no quieren decir sino lo que
les han hecho decir siglos de sujeción de unas por los otros.
Una vez superada la sujeción, no habría sino Sujeto,
de acuerdo con la afirmación humanista: el Hombre,
al fin, devuelto a su trascendencia, desalienado,
y des-alterado (Collin, 2006:29)


Desde El segundo sexo (1949) de Simone de Beauvoir se ha intentado la conceptualización y la construcción del sujeto femenino. Es esta obra la autora se pregunta qué ha supuesto para ella el hecho de ser mujer, y fue Sartre quien le insta a reflexionar sobre el tema, puntualizando que su educación no había sido la misma que se le da a un varón (Varela, 2005:83). Cuando Simone comienza a indagar, termina por conceptualizar a la mujer como lo-otro postulando que lo-uno es el varón, y esta visión no es intercambiable. En palabras de Nuria Varela: “Por ejemplo, si para un pueblo los otros son los “extranjeros”, para esos “extranjeros”, los otros serán quienes les llaman así. Es decir, el sentimiento de los otros es recíproco. Con la mujer no ocurre eso. El hombre en ningún caso es el otro” (Varela, 2005:84). De Beauvoir postula esta categorización como universal por estar presente en todas las culturas: el varón es lo universal y la mujer lo particular. A partir de aquí comienza el derrotero feminista, no sólo para la construcción de un sujeto/sujeta feminista sino también para dar cuenta de cuál es el fundamento de la opresión de las mujeres.
En los años ´60 y ´70 surge en U.S.A. el feminismo radical, que pretendía ir a las raíces de la propia opresión, como una reacción al feminismo liberal, inaugurado por Betty Friedman con su libro La mística de la feminidad. Esta rama del feminismo se caracteriza por “definir la situación de las mujeres como una desigualdad - y no una opresión o una explotación. Por ello, defienden que hay que reformar el sistema hasta lograr la igualdad entre los sexos” (Varela, 2005:102). 
El feminismo radical, utilizando las herramientas del marxismo, del psicoanálisis, del anticolonialismo y las teorías de la Escuela de Frankfurt (Varela, 2005) y politizando principalmente con el primero, aprovecha los elementos que esta teoría aporta para pensar la opresión
Al respecto nos parece interesante una reflexión de Collin: “La voluntad, común a las feministas, de superar la estructura de dominación que afecta a la diferencia de los sexos conduce así a posiciones antagónicas que también tienen en común, sin embargo, restaurar una afirmación metafísica del sujeto. En el primer caso, se trata del sujeto-mujeres, calificado de femenino —es la posición hoy llamada esencialista— y en el segundo —es la posición racionalista— se trata del sujeto humano. En una y otra hipótesis se sobreentiende lo que mujeres quiere decir: todo o nada. En uno y otro caso se impone una representación de la diferencia de los sexos, sea como determinable, sea como nula y sin valor” (Collin, 2006:30).
De este diálogo dialéctico que implica un rompimiento político con el marxismo, se logra un concepto propio: el patriarcado. La mujer no sólo estaba oprimida por el capitalismo, sino que además estaba oprimida por el patriarcado, es decir que sufría una doble opresión que los marxistas ortodoxos no llegaban o no querían ver, que de hecho ni Marx ni Engels habían visto tampoco (Haraway, 1991). La consecuencia es que la lucha no podía ir dirigida sólo contra el capitalismo como pretendían los varones, porque la especificidad del ser mujer necesitaba que esa lucha se concrete contra el patriarcado capitalista. Alexandra Kollontai fue una de las primeras en verlo.
Las feministas radicales, bajo el slogan “lo personal es político” llevan a la arena pública aquellos temas que tradicionalmente se consideraron pertenecientes a la esfera privada: la violencia contra la mujer, el trabajo doméstico, el cuidado, la sexualidad: “si lo personal es político, las leyes no se pueden quedar a la puerta de casa” (Varela, 2005:106), sobre todo cuando en realidad el Estado siempre ha regulado las cuestiones sobre la familia. Es importante tener en cuenta que: "Además de revolucionar la teoría política y feminista, las radicales hicieron tres aportaciones, como mínimo, igual de importantes: las grandes protestas públicas, el desarrollo de los grupos de autoconciencia y -menos espectaculares pero enormemente beneficiosos para las mujeres- la creación de centros alternativos de ayuda y autoayuda" (Varela, 2005:106).
La crítica más importante que se le hace a esta corriente del feminismo es que piensa al sujeto/sujeta feminista como “la mujer” perteneciente a una clase sexual homogénea; haciendo hincapié en el origen biológico de las diferencias: “El problema con el feminismo radical es que ha tratado de hacer esto abstrayendo el sexo de las otras relaciones de poder en la sociedad” (Einsenstein, 1980:50).
El objetivo de la revolución femenina, según Firestone no debe limitarse a la eliminación de los privilegios masculinos, sino que debe alcanzar a la distinción misma del sexo: las diferencias genitales entre los seres humanos deberían pasar a ser culturalmente neutras (Firestone, 1973) y a la par de la revolución del proletariado para acabar con el sistema de clases capitalista, la autora propone la confiscación del control de la reproducción para lograr la revolución feminista, ya que identifica la opresión femenina con el hecho biológico de reproducción. A esto Einsenstein responde: “… la clase sexual no es una opresión biológica sino una presión cultural (…) Las instituciones de la familia y el matrimonio, así como los sistemas legal y cultural que las protegen y que refuerzan la heterosexualidad, constituyen las bases de la represión política de las mujeres” (Einsenstein, 1980:52)
El feminismo socialista de Zillah Einsenstein (1980) también utiliza la teoría marxista para pensar la opresión de las mujeres, y también piensa en un patriarcado capitalista. Lo que se propone de esta corriente es atravesar las estructuras de poder de la sociedad patriarcal por todas las categorías pertinentes: “… debemos utilizar el método transformado para comprender los puntos de contacto entre la historia patriarcal y la historia de clase, y para interpretar la dialéctica entre sexo y clase, sexo y raza, raza y clase y finalmente, sexo, raza y clase” (Einsenstein, 1980:50)
Pensando en el origen de la opresión, del cómo y del por qué Einsenstein nos dice: “El patriarcado ha sido sostenido a través de la división sexual del trabajo y la sociedad, que ha estado fundamentada en el uso cultural, social y económico del cuerpo de las mujer como medio para la reproducción” (1980:58).
Una prueba material de que no podía pensarse en un/a sujetx únicx y uniforme fue la intervención de Domitila Barrios en la Tribuna del Año Internacional de la Mujer, organizada en México en 1975, en dónde interpela a Betty Friedman con la frase: “Si me permite Ud. hablar…” dando cuenta de las diferencias que existen entre las mujeres en razón de clase social, etnia, país de residencia, etcétera y desterrando la idea una única mujer homogénea. Las diferentes mujeres tienen reivindicaciones distintas de acuerdo a las categorías que las atraviesen. No es lo mismo ser una mujer de clase media, blanca y heterosexual en U.S.A. que una mujer negra, de clase baja, lesbiana en Perú.
La apertura del feminismo socialista para pensar lxs sujetxs feministas como “las mujeres” atravesadas todas ellas por otras categorías sociales, permitió el surgimiento de un feminismo de los márgenes: feminismo negro, feminismo lesbiano, de migrantes, hispanoparlantes, etcétera (Haraway, 1991).

Julieta Evangelina Cano y María Laura Yacovino

Referencias bibliográficas
Collin, Françoise, (2006) Praxis de la diferencia. Liberación y libertad, Barcelona, Icaria.
Einsenstein, Zillah, (1980) Patriarcado capitalista, feminismo socialista, México, Siglo XXI.
Firestone, Shulamite (1973) La dialéctica del sexo, Madrid, Kairos.
Haraway, Donna, (1991) “Género para un diccionario marxista”, en Ciencia, cyborgs y mujeres. La reinvención de la naturaleza, Madrid, Cátedra.
Varela, Nuria (2005) Feminismo para principiantes, Barcelona, Ediciones B.

jueves, 7 de marzo de 2013

8 de marzo. Día Internacional de la Mujer


Si viviéramos en una sociedad igualitaria, no tendría sentido hacer referencia al día de hoy: no existiría un Día Internacional de la Mujer, porque no habría necesidad de visibilizar a este 50% de la población. ¿Pero que paso un 8 de Marzo? ¿En que año?  ¿Cuál fue el lugar de las mujeres en la historia? ¿Cual era el panorama socio-histórico en ese entonces?. En este post, haremos un recorrido por las relaciones de género en distintos períodos históricos, hasta llegar al 8 de Marzo de 1975.

Desde tiempos inmemoriales, quienes han construido la historia, es decir, los hombres, nos han transmitido y enseñado, nos han educado en ciencia y religión, sobre la base de la inferioridad femenina, no porque seamos inferiores, sino porque los dadores de valor, infravaloraron el papel otorgado a la mujer. La sexualidad, la política, la religión y la familia son espacios que la mujer no ha podido transitar libremente.

Naturalización de las relaciones sexuales: Parece ser una constante que cuando una sociedad vive en sexo de manera natural, las mujeres suelen tener más libertad. Pero cuando es considera como malo, o como pecado, se le acusa a la mujer ser la provocadora del mismo, y por lo tanto, la causante de un mal. Esta tesis de la relación de vivir el sexo como algo natural y la consecuente libertad y mejor posicionamiento femenino se puede observar en la cultura Sumeria (antes de ser invadidos por acadios, babilonios y semitas) y también en Esparta. Y es por ello que se observa que cuando el sexo es pecado, se le exige a la mujer una frigidez en las relaciones sexuales hasta con su propio esposo (al que siempre está sometida), para que cumpla adecuadamente con su rol de género, como por ejemplo la mujer romana que debía de seguir el ejemplo de la Casta Lucrecia, ya que ese era el rol de género elaborado por los hombres romanos de la época (final de la monarquía).

Mujer con poder: administración de bienes, herederas. Las guerras prolongadas representaron para la mujer un avance en  su situación y rol social. Cuando se sucedieron las largas guerras de la civilización romana (en el crecimiento de la República,  en la expansión imperial y en la edad media durante las cruzadas -guerra santa- europeas) ante la ausencia masculina, las mujeres empezaron a administrar los bienes del matrimonio, a heredar grandes sumas de sus padres y a poder disponer de ellas. Incluso también, en esta época se habla de una tendencia  a la infidelidad, al adulterio, que no es un dato menor en la historia de la autonomía femenina. Por supuesto que antes cada paso que podía dar una mujer, las normas patriarcales eran reelaboradas para sustraerles cualquier tipo de poder y libertad de acción. Por citar un ejemplo, en la República Romana, la ley Vasconia les impedía heredar a las mujeres, o en el  imperio romano (s. XXXI aC. –V dC) cuando el emperador Cesar Augusto dicta las leyes Julia Adulteris, Julia de Maritandi Ordinibus con el fundamento de proteger a la institución familiar y recuperar los valores tradicionales, que se veían amenazados por la creciente libertad femenina y la ausencia masculina.

Mujer y su participación en los rituales religiosos de la comunidad: Una parte vital de la comunidad son los ritos religiosos. A lo largo de esta historia de las relaciones de género pudimos observar que cuando a una mujer se la deja participar de los mismos, su situación social se acerca más a la igualdad que en ninguna otra. Tengamos en cuenta que durante mucho tiempo la segregación religiosa llegó hasta el límite de no dejar entrar a los templos a las mujeres o tocar elementos sagrados. Pero en la civilización sumeria no sólo había divinidades femeninas, sino que también tenían un principio femenino de la creación (Nammu como gran diosa madre creadora del universo y contenedora de los mundos; Innana, diosa por excelencia de la cultura sumeria) y las mujeres eran sacerdotisas, prostitutas sagradas –semidiosas- que vivían en los templos. Es importante resaltar que la cultura semita que absorbió la mitología sumeria la reelaboró de manera patriarcal, negándole a la mujer cualquier lugar.
La alta Edad Media, es otro período donde las mujeres pudimos tener cierta presencia religiosa. Si un hombre casado decidía convertirse en sacerdote, su esposa podía asumir el rol de Abadesa de convento mixto o diaconisa, presbítera u “obispa” (así llamadas a las esposas castas de los conversos sacerdotes que se dedicaban a ayudarlos). Es importante destacar que esta situación parte de una decisión tomada por el hombre que las afectaba inevitablemente, no era una decisión libre de ellas; aun así consiguieron cierto poder. Por supuesto que la Cúpula de la Iglesia no tardó en prohibir los conventos dúplices y así, cualquier autoridad religiosa que pudiera tener una mujer sobre cualquier hombre religioso. Y no sólo las despojó de este poder, sino que a  estas esposas se las recluyó forzadamente en conventos.

El matrimonio como una institución de dominación del hombre para con la mujer. Quizá este sea el tema más álgido de toda la historia de las relaciones de género. El matrimonio siempre fue funcional a la supremacía masculina sobre la mujer. Las exigencias de virginidad, castidad, la desigual penalización del adulterio, la demonización del placer en las relaciones sexuales entre esposos, la naturalización de los malos tratos y la violencia física, fueron todos componentes del matrimonio que se mantuvieron estables a lo largo del tiempo, en las distintas culturas y en las distintas épocas.
La mujer podía ser de dos maneras, o bien casta y casi frígida, siendo esto lo ideal (ya que se creía que así se prevenía el adulterio) o bien prostituta y deshonrosa. La mujer era casada –ya que no elegía libremente con quien- desde muy pequeña (por ejemplo en Grecia a partir de los 14 años, en Roma a partir de los 9) para evitar que llegaran al matrimonio con experiencia alguna (a diferencia de las Espartanas que se casaban después de los 24 años). Su rol de género en general, fue el doméstico, de crianza de los hijos y de cuidado del hogar. Es palpable la diferencia entre hombres y mujeres: éstas solían casarse cuando llegaban a la pubertad, mientras que los hombres lo hacían ya en una edad madura para la esperanza de vida de la época, en torno a los treinta años, a lo largo de casi toda la historia.
Durante casi todo el imperio romano existió el derecho a divorciarse. Primero como un derecho privativo de los hombres (que podían alegar magia, infidelidad o fabricación extra de llaves del hogar), pero en la República se extendió el derecho a la mujer (quien obviamente lo perdía todo al divorciarse: casa, hijos); pero cuando Luis el Piadoso asume el mando del Imperio, cede ante las presiones de la Iglesia Católica que había legitimado el gobierno de su padre, Carlomagno, y abole el mismo. Esta prohibición del divorcio vuelve a significar para las mujeres, un sometimiento extremo a la voluntad del marido, ya que no tiene elección.
Fue una constante en la historia de las relaciones de género que las mujeres no tuvieran autoridad alguna, y los hijos fueron considerados durante mucho tiempo como propiedad del padre (siguiendo la doctrina aristotélica). Y por supuesto, aunque la exigencia del matrimonio monogámico se aplicaba a ambos componentes del matrimonio, al hombre se le permitió durante mucho tiempo poseer concubinas, a la mujer no.
La condición jurídica de la esposa desde el principio de la historia hasta a la edad media (siempre dentro de nuestro recorrido, y exceptuando a la mujer espartana) se equiparaba a la de una menor. Toda su vida, debía permanecer bajo la autoridad de un tutor: primero su padre, luego su marido, bajo la tutela de su hijo si era viuda o su más próximo pariente. Los matrimonios no eran fruto de una relación privada hombre-mujer, sino una transacción masculina, un contrato entre el padre de la novia y su futuro marido.
La institución de la dote fue muy importante en el periodo estudiado, y se consideraba el aporte de la mujer a la sociedad conyugal. Consistió generalmente y en todas las épocas en dinero, cuyo usufructo administraba el marido.  El padre entregaba a la hija junto con una dote, y ésta pasaba de la casa paterna a la casa del marido, propiciando con ello el orden ciudadano: la herencia y los hijos legítimos.

Mujer y la actividad pública: No debería llamarnos la atención que en este recorrido histórico que se inicia en la prehistoria, y hasta el fin de la edad media, el hombre siempre estuvo relacionado con lo público y con su rol de productor, y la mujer estuvo recluida a lo doméstico y a su rol de reproductora.  Ni siquiera la mujer espartana, que sabemos que tuvo un estatus que no fue reproducido por ninguna otra cultura en el periodo referido, tuvo mejor suerte al respecto. Las mujeres espartanas  tampoco podían participar de los órganos de gobierno, ni acceder a cargos públicos ni intervenir en reuniones de los hombres, ni en el ejército. Así la mujer, no solo fue relegada del ámbito público, sino que fue recluida al ámbito privado, doméstico: responsable única del hogar y de los niños.

La Revolución Francesa va a ser un punto nodal en la historia de las mujeres, ya que la gran actividad que estas tuvieron fue inversamente proporcional a los logros conseguidos. La Ilustración fue un movimiento del siglo XVIII en el cual “la razón” fue la protagonista absoluta del progreso humano. Sin embargo, a pesar de que todos los humanos poseemos del don de pensar, grandes ilustrados de este movimiento siguieron excluyendo a la mujer de la democracia, de lo público y legitimaron el patriarcado, como Hobbes, Locke y Rousseau. Del otro lado, hubo autores como François Poulin de la Barre entendió que el “espíritu de la razón no tiene sexo”, o como el Marqués de Condorcet quien escribió sobre la admisión de las mujeres en el derecho a la ciudadanía, como contestación a la ley electoral de 1790.

La Revolución Francesa ilusionó a las mujeres, quienes fueron una parte vital de la misma y participaron activamente en ella. Ante esta perspectiva, las mujeres empezaron a demandar más presencia en la vida pública. Ilustradas y aristocráticas,  usan sus influencias políticas, adquiridas en gran parte por la existencia de “Salones Literarios” que anfitriaban y a los que asistían grandes pensadores y gente poderosa de la época, pero aún asi se las excluyó: en 1790 se redacta la ley electoral que las discriminó. Un movimiento racionalista es condición sine qua non para la ampliación de derechos de las mujeres y la redefinición de las relaciones de género, pero no es condición suficiente per se. Los ilustrados no niegan que quienes hagan uso de la razón tengan derechos, lo que niegan es que la mujer tenga capacidad de razonar.
Las adversidades y las características particulares de esta época en Francia hizo que algunas mujeres reaccionaran: Olimpia de Gouges (escribe en 1791 la “Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana”), Théroigne de Méricourt, Claire Lacombe entre otras declaradas revolucionarias y feministas , y por ello han debido pagar el precio.

A finales del Siglo XIX y principio del XX, tras años de invisibilización y sujeción,  el feminismo empieza a emerger.  En 1900 en París ya se reclamaba en derecho al voto femenino, aunque antes en 1848, cuando se produce en Estados Unidos la  Declaración de Séneca Falls, las mujeres empiezan a luchar por una verdadera democracia que las incluya. La lucha por el voto femenino fue larga y el reconocimiento de la mujer como igual costó, pero el reclamo conjunto en distintas partes del mundo (París, Londres, Washington, etc.), posibilitó un gran avance:  antes de la primera Guerra Mundial solo podían votar las mujeres en Nueva Zelanda (1893), Australia (1902), Finlandia(1906), Noruega (1913) y Dinamarca (1908, solo las mayores de 25 años que pagaran impuestos); para 1923 ya eran 25 los países que tenían igualdad de sufragio.

Este entrecruzamiento entre la I Guerra Mundial, la lucha por el sufragio y la Revolución Rusa, son el contexto que atraviesa la emergencia del 8 de Marzo. Con una fuerte presencia de la Liga Nacional de Mujeres Sindicalistas (fundada en 1903), un día como hoy, de 1908, las mujeres del Partido Socialista Norteamericano instauran unas jornadas de reflexión llamadas “Woman´s Day”, con el objetivo de hacer propaganda a favor del sufragio femenino, de los derechos laborales de las mujeres y contra la esclavitud sexual.
Un año después, en Nueva York, el Comité Nacional del Partido Socialista Norteamericano, recomienda instaurar el último domingo de febrero día de la lucha en favor del sufragio femenino, bajo el nombre de Woman´s Day. En 1910, en Dinamarca, se realiza Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas de carácter internacional y se propone “El Día de la Mujer”, en homenaje a las mujeres norteamericanas que proclaman los derechos de la mujer.
A partir de aquí, el día de la mujer queda instaurado de manera “informal”, pero con gran presencia en distintas partes del mundo. Con una expansión cada vez mayor, y frente a la caída de gobiernos totalitarios que en general reprimían estas manifestaciones, en 1975 La Asamblea General de las Naciones Unidas, establece formalmente el 8 de Marzo, como día Internacional de la Mujer. Y es eso lo que estamos conmemorando este día, un día para reflexionar el rol que tuvo y tiene la mujer en la historia, y la necesidad de que la igualdad entre mujeres y hombres deje de ser una consigna bonita y pase a ser una realidad efectiva.
Para despedirnos les recomendamos un video que pueden ver en el siguiente link: http://www.youtube.com/watch?v=ZFSknVsXF68 que ilustra un poco los avatares del día 8 de marzo con claridad y sencillez.
Hasta la victoria siempre!


Julieta Evangelina Cano y María Laura Yacovino