Amordazar

Autor: Gabriel Sanz

Bienvenidos a De(s)generando el género.

DE(s)GENERANDO EL GÉNERO nace de la necesidad de aunar esfuerzos para lograr la Igualdad de género. El nombre no es casual, sino que se enraíza en el fin que perseguimos: degenerar los conceptos que inundan las consideraciones de género para llegar a deshacerlo, desgenerarlo, y despojarlo de todos estereotipos y mandatos que marcan “el deber ser”en función del sexo con el que nacimos. Nos definimos como feministas, porque creemos que la única forma de vivir en un mundo más justo se relaciona con la igualdad real de oportunidades entre mujeres y hombres. Creemos que la educación e información, son la herramienta que nos permitirá vivir en la diversidad, la pluralidad y tolerancia humana. Tenemos la convicción de que esto es posible, y por eso armamos este BLOG , el cual dividimos en secciones que nos parecen de interés para quien quiera acercarse a la temática y estar actualizad@. Las sección “Reseñas”, haremos un breve análisis de distintos títulos de libros y películas que abordan la temática . En las “noticias destacadas”, exponemos los sucesos más relevantes e inauditos, con un pequeño análisis de las mismas. En la agenda, publicamos los eventos relacionados con la temática. En los links de interés, aquellos enlaces que creemos interesantes. Y en la página principal habrá una producción nuestra sobre diversos temas. Todas estas secciones, las vamos a actualizar semana a semana, ya que creemos que la Igualdad y la concientización, es un camino de todos los días.

viernes, 14 de octubre de 2016

PARO NACIONAL DE MUJERES








 Esta fotografía pertenece a la performance de una artista feminista guatemalteca, Regina José Galindo, de la serie "No perdemos nada con nacer" en donde la artista explica: "Metida en una bolsa de plástico transparente, como un despojo humano soy colocada en el basurero municipal de Guatemala" [1]. Esta performance del año 2000 nos interpela muy profundamente en la actudalidad, porque en Argentina nos están matando, y nos están obligando a reclamar que "vivas nos queremos".

El femicidio de Lucía Ríos en Mar del Plata, mientras 70.000 mujeres marcahaban juntas en Rosario, y el cuerpo de una mujer encontrado en La Matanza, se suman a una lista infinita de mujeres que aparecen muertas, violadas, vejadas, golpeadas, insultadas, mutiladas, acosadas... Como no existen estadísticas serias, no sabemos si la violencia contra nosotras se está recrudeciendo o es que los medios masivos de comunicación -cómplices en cimentar la violencia simbólica contra nosotras-  decidieron mostrarla más, pero lo que si sabemos es que las violencias contra las mujeres llegó a límites intolerables.

Hay si, una diferencia con la situación hace unos años atrás. Cuando una mujer era asesinada por razones de género, por misoginia, cuando era humillada, mutilada, vejada, los medios de comunicación la presentaban como una mujer muy particular y eso tenía efecto en el colectivo de mujeres. La presentación de esas mujeres como culpables de su propia muerte lograba que algunas (muchas) mujeres no se identificaran con la mujer víctima, porque se resaltaban los detalles que nos alejaban de ella: que no nos vestimos igual, que no andamos por los mismos lugares, que no nos relacionamos con la misma gente, en fin...que no somos ella.

Hoy la situación es diferente: el femicidio de Lucía Perez nos duele en el cuerpo, no sólo por sororidad, sino porque TODAS SOMOS ELLA. No sólo sabemos que ninguna está exenta de la violencia machista, sino que si tocan a una, nos tocan a todas. Hoy más que nunca entendemos que a los agresores les da miedo nuestra libertad -no es casualidad que también durante el Encuentro Nacional de Mujeres en 2015 en Mar del Plata asesinaron a más de 5 mujeres en una semana-. Pero, como es tradición dentro de los movimientos feministas, no estamos dispuestas nosotras a temerle a nuestra libertad. Porque hoy, aunque no nos conozcamos, aunque militamos en distintos partidos políticos, aunque vivamos en distintas ciudades, estamos organizadas. Y simplemente no vamos a permitir que nos arrebaten lo que tanta lucha costó conseguir: el derecho a ser quienes queramos, el derecho a circular por el ámbito de lo público, el derecho a encontrarnos y amarnos.

Y quienes no lo entiendan, tomen nota: la nuestra no es una demanda exagerada: nos matan jóvenes, viejas, de mediana edad, nos matan por salir afuera y nos mata nuestro marido dentro de casa, nos matan por negarnos a tener sexo y nos matan por tener demasiado sexo, nos matan por viajar "solas" y nos mata nuestro acompañante, nos matan si denunciamos y si no denunciamos, nos matan si escapamos y si nos quedamos, nos matan por odio (y no "por amor" como algunas canciones misóginas nos quieren hacer creer) en definitiva: nos matan  por desobedecer, una de las virtudes más lindas que me enseñaron otras mujeres. Pues aquí seguiremos, desobedienciendo. 

El miércoles día 19 de octubre está convocado el primer paro nacional de mujeres. Para reflexionar, para demandar y para marchar. Nos vemos en las calles.



¡VIVAS NOS QUEREMOS!

Julieta Evangelina Cano



[1] Pueden recorrer la obra de la artista en su página web: http://www.reginajosegalindo.com/

martes, 26 de julio de 2016

El derecho a amamantar

Hace unos días, en una plaza de San Isidro, una mujer fue obligada, por personal policial, a retirarse de una plaza pública, por pretender amamantar a su bebe de ocho meses. El hecho fue ampliamente difundido en las redes sociales, y se convocó, para el sábado 23 de julio un "pique-tetazo" en varias ciudades del país simultáneamente, a mujeres y madres a amamantar a sus bebxs en las plazas públicas como respuesta a una intervención estatal (porque la policía local no deja de ser el Estado) coartadora, no sólo de los derechos de la madre y de su hijx, sino se la circulación por el espacio público de las mujeres.



La cuestión es bastante sencilla: si nos prohíben a las mujeres amamantar en público, la lógica indicaría que aquellas que decidimos ser madres deberíamos recluirnos en nuestros hogares (dado que lxs bebxs deben lactar a demanda y no cuando los trámites y obligaciones citadinas lo permitan). Este tipo de actitudes refuerzan un ideal de domesticidad asociado a lo femenino, y simbólicamente lo que le sucedió a Constanza Santos, es muy fuerte para la construcción de nuestra subjetividad. Pero la respuesta, claramente feminista, también envió un mensaje importante a la sociedad. En principio, un mensaje de sororidad: las mujeres salimos a las plazas a amamantar para dar cuenta que este hecho no nos pasa desapercibido, y que lo que le pasa a una, nos pasa a todas. Todas somos Constanza. Con ello se desarticula una de las principales mentiras del Patriarcado: que la otra mujer es mi principal enemiga. Esta es una de las construcciones que sustentan al Patriarcado, dado que, tal como lo planteaba Simone de Beauvoir en 1949, las mujeres tenemos más solidaridad de clase con nuestras parejas varones que solidaridad de género con otras mujeres, a pesar de compartir opresor.

Otra de las operaciones del Patriarcado bastante frecuente en los medios de comunicación, es la personalización de las mujeres víctimas tal al extremo, que genera o produce que el resto de las mujeres no nos identifiquemos con ella. Con esto quiero decir, por ejemplo, cuando se describe hasta la minuciosidad las características de una mujer víctima de violencia, y se resaltan aspectos que a nadie debiera interesarle, para que el resto de nosotras nos alejemos de ella, y no nos sintamos que eso que le pasó a esa mujer nos puede/nos pasa a todas. Esto se ve claramente con las víctimas de violencia sexual o femicidio. El mensaje de los medios siempre es: "no le pasó por ser mujer, le pasó porque le gusta el sexo demasiado, porque se vestía provocativa, porque había dejado el colegio", bla bla bla. Se desvía intencionalmente la causa de la violencia: las desigualdades de género y no nos permite concentrarnos en que ser mujer en un entorno patriarcal, significa correr riesgos. En este caso del "pique-tetazo", pasó al revés: en seguida todas nos vimos afectadas, en seguida todas, feministas y aquellas que no adhieren al término, comprendimos que lo que le pasó a Constanza, nos pasa a todas, madres o no. Y eso es para reivindicar.

Relacionado con lo anterior, el otro mensaje que envió la organización espontánea de mujeres para reivindicar los derechos de todas, es que, tal como se planteó en los años ´70, lo personal es político. Lo que muchxs consideran algo del ámbito de lo privado, sale a la arena pública para problematizar y subvertir los mandatos.

Por último, no está de más recordar algunos de los objetivos del artículo 4º de la Ley 26.873 de promoción de la lactancia materna, que rige en todo el territorio de la nación:
  • Propiciar la práctica de la lactancia materna.
  • Promover acciones y formular recomendaciones en los subsectores público estatal, privado y de la seguridad social, respecto a las condiciones adecuadas de la lactancia materna e incentivar, en su caso, su incorporación;
  • Informar sobre la importancia del adecuado estado nutricional de las mujeres en edad fértil y en especial desde el embarazo, y promover su apoyo nutricional hasta los veinticuatro (24) meses de vida de sus hijos;
  • Difundir la importancia de los beneficios de la lactancia materna por medio de campañas y por todos los medios que arbitre la autoridad de aplicación;
  • Concientizar y capacitar a la población en general, a los agentes de salud, a los promotores sociales y a los padres en particular, acerca de los beneficios y ventajas de la lactancia materna y de la correcta utilización de alimentos sucedáneos y complementarios.

Una última reflexióndeviene pertinente: la importancia de las redes sociales para tejer sororidad entre mujeres y trascender las puertas del hogar, muchas veces sin salir del mismo. Comparto una publicación que circula por facebbok que me resulta muy valiosa para esta ocasión:



Abrazo feminista!

Julieta Evangelina Cano


jueves, 19 de mayo de 2016

Viviendo la sororidad: gestando en grupo

En la búsqueda de un parto y un nacimiento respetado, cuando quedé embarazada decidí transitar todo el proceso del embarazo con un médico obstetra "amigable" que creyera en el poder de las mujeres, que respetara los saberes que tenemos sobre nuestros cuerpos y que nos animara a empoderarnos en este momento tan particular y único que es el embarazo.
Así es como nos encontramos con Fernando, que no trabaja sólo, sino que está acompañado de tres mujeres maravillosas, las parteras Andre, Magui y Barbi. Ellxs nos propusieron una forma de trabajo novedosa: "gestar entre pares". Las consultas médicas y el monitoreo del embarazo se hizo en un entorno grupal: 8 parejas que tenían fecha probable de parto en el mes de mayo de 2016 nos reunimos dos veces por mes (en la última etapa del embarazo) para charlar sobre distintas cuestiones del proceso: la lactancia, el trabajo de parto, el plan de parto, como también sobre el linaje materno y reuniones artísticas a las que sólo concurrimos las mujeres gestantes. En ese contexto, cada pareja dedicaba unos minutos dela reunión a escuchar el corazón de su bebé y a sacase dudas puntuales de su proceso de gestación.
Este proceso que la hegemonía médica te propone vivirlo de manera  individual y encararlo desde la patología, nosotrxs lo vivimos de manera grupal y desde la salud física, mental y emocional. En este gestar en grupo, hay 7 mujeres que siempre serán parte de mi vida y de la de mi hija: Pauli, Tami, Ame, Paula, Lau, Sofi y Sara. 
Transitamos los embarazos colectivamente,  compartimos las alegrías, las angustias, la incertidumbre, lo nuevo, lo que nos asustaba, todo. Gestar en grupo se transformó en la experimentación de la sororidad entre mujeres a pleno. Todas compartimos nuestros saberes, y valoramos los saberes de las otras... tejimos redes de affidamento entre nosotras, encontramos la autoridad en nuestros conocimientos y sensaciones. Nos constituimos en las protagonistas de nuestros embarazos, aprendimos a conocernos y reconocernos en este proceso que tiene mucho compromiso corporal y emocional, y que demanda mucho de nosotras. Siempre que alguna tenía una demanda, había otra de nosotras que la "socorría", ya sea personalmente o por intermedio de las redes sociales -que se convirtieron en otra red imprescindible para estar siempre conectadas-.
Este proceso no terminó con el nacimiento de nuestras/os hijas/os, sino que continúa en el puerperio y el la crianza. Estamos enredadas, nos queremos y todas somos parte del proceso de la otra, porque el proceso fue y es colectivo.

Esta entrada es sólo para compartir que hay otras formas de vivir los procesos, en dónde lo fundamental es encontrarse, reencontrarse entre mujeres, y dejar que fluya. El patriarcado nos socializó para desconfiar de la-otra que tengo al lado o en frente. Las redes de mujeres son una subversión al orden planteado, y son una fuente de poder que permite empoderarnos y reposicionarnos subjetivamente en un lugar diferente al asignado por el sistema patriarcal. Las redes de mujeres que recuperan y revaloran los saberes que traemos son la vía para la emancipación. 

Julieta Evangelina Cano

viernes, 22 de abril de 2016

Reflexiones acerca del embarazo y la circulación por el espacio público

Hace un tiempo vengo reflexionando acerca de ciertas cuestiones en las cuales el feminismo tiene posturas encontradas. Una de ellas tiene que ver con la igualdad, y el trato igualitario. Hay cierta parte del feminismo que plantea que un trato igualitario no debe reparar en los cuerpos sexuados de lxs individuxs y tratar exactamente igual a varones y a mujeres; y otra parte del feminismo plantea la posición opuesta: lograr la igualdad necesariamente requiere un trato diferenciado.

Siempre me sentí más cómoda con la segunda propuesta: el trato diferenciado, pero no basado en una creencia en la vulnerabilidad "intrínseca" que nos quieren adjudicar. No se trata de un trato diferenciado "protector" de nuestra feminidad, sino reconocedor del lugar en donde nos ubica el patriarcado, y de alguna manera reparador. Una especie de medida de acción positiva -medida que permite un trato diferenciado a un grupo particularmente discriminado para reparar esa discriminación mientras tal discriminación persista en el tiempo-. En un lugar en donde encontramos una referencia explícita a este tipo de medidas es en el texto de la CEDAW en su artículo cuarto:

1. La adopción por los Estados Partes de medidas especiales de carácter temporal encaminadas a acelerar la igualdad de facto entre el hombre y la mujer no se considerará discriminación en la forma definida en la presente Convención, pero de ningún modo entrañará, como consecuencia, el mantenimiento de normas desiguales o separadas; estas medidas cesarán cuando se hayan alcanzado los objetivos de igualdad de oportunidad y trato.
2. La adopción por los Estados Partes de medidas especiales, incluso las contenidas en la presente Convención, encaminadas a proteger la maternidad no se considerará discriminatoria.

Cuestión que estas reflexiones la agudizaron en relación con cierta noticia, aparentemente falsa en donde se decía que se prohibía a las mujeres mexicanas amamantar en público. Independientemente de lo falsa de la noticia, lo cierto es que no me sorprendió que algo así pudiera pasar y me puse a pensar que este tipo de medidas estarían acordes con un ideario patriarcal que controla la circulación de las mujeres por el espacio público. Y no sólo la controla, sino que además la restringe mediante el acoso sexual callejero, el acoso sexual laboral, la violación como mandato, etcétera. Una medida que prohibiera amamantar en público respondería a la misma causa, y por ello no me sorprendió. Como también está ligada con la idea de la domesticidad de las mujeres y de que el mejor lugar para nosotras siempre es el hogar (aunque de hecho sea en donde corremos más riesgo por la violencia machista en la pareja).

Imagen extraida de: http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/28628 (22/04/2016)

Luego de pensar en estas cuestiones, reflexioné sobre la circulación de las mujeres embarazadas por el mundo de lo público. Existe cierto feminismo más liberal que plantea que los embarazos son una decisión de las mujeres (afirmación altamente discutible en un país que penaliza el aborto) y que por ello no deben tener ningún "beneficio" al respecto. Pensemos por ejemplo en una mujer que asista a las clases en la universidad, y que por razón del embarazo, parto o puerperio deba faltar a sus clases. ¿En cuántas facultades actualmente está considerada esta posibilidad para que esa mujer no pierda la cursada? ¿Tiene o no que tener un régimen especial la mujer embarazada? ¿Se le debe dar el lugar en el micro? ¿Se la debe dejar pasar primero en el banco? ¿Tiene o no tiene que tener prioridad de algún tipo?

Lo cierto es que si estas posibilidades no existen para las mujeres embarazadas, lo que se propone es que su circulación por el espacio público sea más difícil. Pienso: una mujer embarazada a la que no se le cede asiento en el micro y debe ir parada todo el viaje como cualquier otrx pasajerx. Convengamos que los micros no circulan suavemente por la ciudad. Se puede golpear, se puede caer, como ya ha pasado. El resultado: evitar lo más posible la circulación. Este ejemplo puede extrapolarse a cualquier situación que plantee una "prioridad" o "beneficio" para las mujeres que atraviesan este proceso.

Independientemente de que es necesario problematizar a la maternidad como mandato patriarcal -siendo que bien puede ser una experiencia transformadora y reveladora para aquellas mujeres que lo desean-, existe una necesidad práctica de género que requiere que a las mujeres embarazadas puedan circular por el espacio público, la misma justificación se aplica para las licencias laborales por maternidad, por ejemplo. Los cuerpos de las mujeres embarazadas imponen límites reales y simbólicos. No creo que podamos abstraernos de esa realidad y hacer como que "nada sucede" porque en un embarazo, sucede todo, y todo junto. Y porque nadie se queda embarazada para no viajar parada en el micro: Simplemente poder viajar sentada, o no perder la cursada en la universidad, o tener una licencia por maternidad en el trabajo hacen un poco más fácil nuestra circulación por el espacio público, y que no terminemos recluidas en nuestro hogar-gineceo por atravesar un proceso que muchas veces ni siquiera decidimos a nivel consciente: en parte por la prohibición del aborto, en parte por la socialización diferenciada que identifica a las mujeres con la maternidad, y en parte porque no decidimos nacer con un útero que tenga capacidad de gestar.

Julieta Evangelina Cano









lunes, 14 de marzo de 2016

El viejo deporte de criticar mujeres

Esta entrada es más bien una reflexión al respecto de lo extendido que se encuentra el hábito de criticar mujeres. Si escuchamos atentamente, veremos que en cualquier conversación es fácil criticar a una mujer, por el hecho que sea: en la cola de un banco, dentro de un taxi, en una reunión familiar, esperando un colectivo...creo que luego de hablar del clima, criticar a las mujeres es una de las opciones favoritas entre personas que se conocen y personas que no se conocen.

Y las críticas están muy extendidas sobre todo entre mujeres. Mujeres criticando mujeres, situándose muchas veces en un lugar de superioridad que no es tal, en un lugar de complicidad con el opresor que no hace que desnudar aquello que Simone de Beauvoir dijo una vez: "El opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre l[a]s propi[a]s oprimid[a]s”.

Autora de la imagen: Maitena


Leyendo a Marcela Lagarde en El feminismo en mi vida, me he dado cuenta de que la crítica a las mujeres como un hecho deportivo, por el sólo hecho de ser mujeres, es una manifestación de misoginia:

"Hay misoginia en las relaciones entre las mujeres cuando nos descalificamos y enjuiciamos con la vara de medir de la sexualidad o de cualquier deber, como buenas o malas, y cuando calificamos a quienes no comprendemos como enfermas, inadecuadas, o locas. Somos misóginas cuando nos sometemos a dominio unas a otras y aprovechamos la opresión a la que estamos sometidas para usar, abusar, explotar, someter o excluir a otra mujer, y lo somos igualmente cuando usamos esos recursos para lograr el beneplácito de los hombres o de quienes detentan poderes. La misoginia está presente entre nosotras al obtener valor de la desvalorización de otras mujeres y al adquirir poderes apoyadas en su discriminación, su sometimiento o su eliminación. Las mujeres somos misóginas cuando anulamos, desconocemos, desvalorizamos, hostilizamos, descalificamos, agredimos, discriminamos, explotamos y dañamos a otras mujeres, y además, creemos ganar en la competencia dañina y que somos superiores a otras, y ni siquiera nos damos cuenta que todas somos inferiorizadas y que incrementamos la opresión de todas al ganar entre nosotras poderío patriarcal. [...]  Y la misoginia alcanza su radicalidad, si las cuando las mujeres establecemos alianzas misóginas con los hombres y creemos que son alianzas, cuando en realidad sólo son formas de servidumbre voluntaria" (Lagarde, 2012:24).

Si reflexionamos en profundidad, aun queda mucha misoginia en la forma de expresarnos sobre otras mujeres, y eso se evidencia en cómo somos las mujeres, objeto favorito de crítica.

A las mujeres se las critica por cómo se visten, porque tienen ropa muy provocativa y son muy jóvenes, y también porque tienen puesta ropa muy provocativa y en realidad "ya no son tan jóvenes" para lucirlas. Además, se critica mucho a las mujeres que no tienen hijxs, pero a las que tienen demasiadxs hijxs se las critica mucho más. A las que dejan a sus hijxs para ir a trabajar se la critica, y a que no lo hacen y se queda en casa con ellxs, también. Si decidió ser madre soltera se la critica y si acaso osa tener espacios propios de ocio y esparcimiento sin sus hijxs es doblemente criticada.

La maternidad es un hito en la vida de las mujeres para criticarlas. Si deciden tener un parto en casa, se las critica, si deciden amamantar, o no hacerlo, se las critica. Si se toman licencias en su trabajo para cuidar de sus hijxs, o priorizar el embarazo, se las critica, incluso aunque es un derecho logrado después de varias luchas. Si el/la bebé es muy pegadizo a su mamá, se critica a la mujer madre. Si la crianza es disruptiva de los estereotipos de género, también se las critica.

Se critica mucho a las mujeres de la farándula, por lo que dicen, por lo que hacen, por lo que muestran y por lo que no muestran. Se critica a las mujeres en la política, aunque generalmente la crítica no está relacionada con su gestión.

Y se critica mucho a las mujeres que sufren violencia, porque se cree que en el fondo -y en la superficie- ellas son las culpables de las violencias que sufren, y ni hablar si sufrieron algún abuso sexual o violación. Pongamos un ejemplo: una conocida les comenta que la noche anterior salió a divertirse, que conoció a un muchacho muy agradable, pero que esta mañana se despertó en un lugar desconocido, sin su ropa, con marcas de aguja en sus brazos y sin recordar muy bien lo que le había pasado, pero que sabía que había sido abusada sexualmente. Una gran parte de sus interlocutorxs pensará: "¿¿¡¡y por qué te fuiste de copas con un desconocido??!!". Sólo un número pequeño (cada vez mayor por suerte) pensará en ¡¡¿¿por qué hay alguien haciéndole eso a las mujeres??!!. Y obviamente después será criticada por ello.

Una vez una profesora mía (Marisa) me dijo que lo que el feminismo le había enseñado había sido "suspender el juicio". Comparto el aprendizaje. El feminismo enseña sobre empatía y enseña a ver a la otra como una sujeta, como una igual. El feminismo ayuda a correr el velo de complicidades espurias que nos siguen colocando en lugares de subordinación. El feminismo se trata de sororidad. Y para ello, vuelvo a traer a Marcela, la maestra:

"La sororidad es una solidaridad específica, la que se da entre las mujeres que por encima de sus diferencias y antagonismos se deciden por desterrar la misoginia y sumar esfuerzos, voluntades y capacidades, y pactan asociarse para potenciar su poderío y eliminar el patriarcalismo de sus vidas y del mundo. La sororidad es en sí misma un potencial y una fuerza política porque trastoca un pilar patriarcal: la prohibición de la alianza de las mujeres y permite enfrentar la enemistad genérica, que patriarcalmente estimula entre las mujeres la competencia, la descalificación y el daño. Nada más dramático y doloroso para las mujeres que ser sometidas a misoginia por las pares de género, por las semejantes (Lagarde, 1989). Lograr la alianza y usarla para cambiar radicalmente la vida y remontar la particularidad genérica (Heller, 1980), reconstituye a las mujeres y es un camino real para ocupar espacios, lograr derechos, consolidar protecciones entre mujeres y eliminar el aislamiento, la desvalía y el abandono" (Resaltado propio, Lagarde, 2012:34).

Julieta Evangelina Cano




miércoles, 28 de octubre de 2015

Reflexiones feministas ante contextos desfavorables

La cuestión es que la avanzada de la derecha a nivel mundial es un hecho indiscutible, que tiene carácter clasista pero que también presenta una ofensiva a los derechos conquistados por los colectivos feministas y de mujeres. Dirigentes políticxs con vínculos estrechos con el empresariado y con las altas cúpulas de las diversas iglesias reaccionarias a las políticas igualitarias, empiezan a ser lxs protagonistas de un escenario que se teme en suelo nuestroamericano, y particularmente en suelo  argentino.

Este avance provoca necesariamente la reflexión. Cuando hablamos de que los derechos se conquistan, estamos aludiendo a que en la interacción colectivos-Estado confluyen estas dos  voluntades, confluencia que siempre está precedida por una movilización social profunda y que suele datar de largo tiempo. No podemos olvidar el rol que tiene la movilización del colectivo de mujeres para lograr que se reconozca que los derechos de las mujeres son derechos humanos. Pero tampoco podemos realizar un análisis que deje afuera al Estado, ya que es quien tiene la potestad de dicho reconocimiento tan deseado. La confluencia de las dos voluntades entonces, es necesaria para hacer de ciertas demandas una realidad, independientemente de los intereses que haya detrás del reconocimiento  por parte de ciertos actores.

Pensemos un ejemplo: las mujeres en Argentina empezamos formalmente a reclamar por los derechos políticos en 1910 de la mano de Julieta Lanteri y muchas otras feministas que la acompañaron. Hubo simulacros de votos, marchas callejeras y muchas presentaciones ante el Congreso para formalizar el pedido, y sistemáticamente fueron rechazadas o ignoradas. En 1947, de la mano de otra referente política, Eva Perón, el derecho al voto para las mujeres se vuelve una realidad. 1947 se vuelve un hito que no puede olvidar la lucha previa y persistente de las mujeres por sus derechos políticos, pero que tampoco puede olvidar que hasta la llegada de Eva, esos derechos constituyeron una demanda insatisfecha. Aquí vemos la confluencia de ambas voluntades.

Aunque para la conquista de derechos necesitamos a la sociedad civil construyendo una demanda y a un Estado reconociéndola, para las medidas de tipo reaccionarias y regresivas basta con la voluntad de un Estado que ejerce su poder (en sentido weberiano). Lo único que le cabe a la ciudadanía es la resistencia, pero dicha resistencia puede no ser suficiente para frenar las medidas. Pensemos un ejemplo: la última dictadura cívico -militar argentina (1973-1983) tuvo como finalidad desmantelar a una clase obrera que estaba organizada e impugnaba las relaciones de producción capitalistas. La ciudadanía resistió; pero a fuerza de asesinatos, desapariciones sistemáticas, persecuciones, desmantelamiento de los derechos sociales y laborales, y sobre todo utilizando el arma del terror, la última dictadura logró su objetivo: desmovilizar.

Si reflexionamos más en profundidad,  las mujeres siempre enfrentamos circunstancias adversas para la consecución de nuestras demandas y el reconocimiento de nuestros derecho: el patriarcado es muy coherente y hegemónico. Ningún Estado ni gobierno se reconoció feminista, y lxs dirigentes políticos parecen tenerle mucho miedo (o aversión) a identificarse como tal. Pero la cuestión es que a lo largo de la historia, hubo voluntades confluyentes que lograron reconocer la lucha de los colectivos de mujeres y que permitieron establecer nuevos puntos de partida para la lucha. Lo cierto es que parece que el panorama que se viene no se identifica con esos momentos de voluntades confluyentes, sino más bien con aquellos momentos de la historia encarnados por políticas regresivas que ponen en duda la posibilidad de que las mujeres tengamos "derechos adquiridos".

La pregunta es ¿qué hacer? No podemos permitir que la desesperanza y la angustia nos paralice y tenemos que tener presente la historia de nuestro movimiento: siempre siempre siempre todo nos costó mucho. Siempre siempre siempre presentamos batalla. En los años ´70, en contextos de gran represión, las mujeres feministas (UFA, MLF) se reunían en la clandestinidad para idear acciones directas, pequeñas quizá, pero simbólicamente enormes. Las militantes de los ´80 cuando volvieron del exilio, les enseñaron a las de los ´90 la teoría feminista. Las militantes de los ´90 nos enseñan a nosotras cómo organizarnos, y actualmente el movimiento feminista cuenta con una caudal de mujeres jóvenes que sorprende gratamente, que seguirá trasmitiendo la pedagogía feminista a quienes vienen.

Ante contextos desfavorables como los que se vienen, lo que no podemos perder es la organización, la resistencia y la certeza de que la lucha es para todas. No podemos volver al hogar. No podemos aceptar políticas que destejan las redes que tan emancipatoriamente hemos construido.  No nos pueden sacar de las calles, ni con gases, ni con balas de goma como en el ENM de Mar del Plata, y si nos sacan, que eso tenga un costo.

Tomemos como ejemplos al Tren de la Libertad Español: intentaron restringir el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo en España. La organización de las mujeres lo impidió. Seguramente ese hecho no pase a la historia oficial, porque nunca nos enseñarán las resistencia que triunfan, pero nosotras sí lo sabemos: construyamos nuestro futuro pensando en hacer realidad lo que hoy parece imposible, quizá aprendiendo del Partido de la Izquierda Erótica y de su manifiesto.

Les dejamos una canción de Lila Dawns: Dignificada, para inspirarnos en este contexto adverso, y convertirlo en favorable para las reivindicaciones. Nos vemos en la calle, en las plazas, en las oficinas, en las escuelas, en los hospitales, en la Universidad, en los barrios...nos vemos en la lucha.


el otro feminismo 2
Imagen extraída de http://metiendoruido.com/2013/02/el-otro-feminismo-indixs-y-negrxs-contra-el-patriarcado-compilado-de-textos-de-feminismo-no-occidental/el-otro-feminismo-2/



Julieta Evangelina Cano y María Laura Yacovino 




lunes, 5 de octubre de 2015

¿Y la violencia policial contra mujeres y trans?



Gatillo fácil, causas armadas, paseos en patrulleros, uso excesivo de la fuerza policial, abusos sistemáticos, pago de coimas... Encontramos que los principales estudios sobre violencia policial se han realizado sobre una supuesta neutralidad de género, por ende los modos de accionar de las fuerzas de seguridad aparecen como similares en varones, mujeres y en aquellas personas que no se identifican en este binomio. Tal vez, sea el colectivo trans quien más haya puesto en evidencia que sobre ell*s la policía ejerce prácticas singulares, no menos letales de las que son víctimas los jóvenes, varones de clases populares.

Sin minimizar la violencia que ejercen las fuerzas de seguridad sobre estos jóvenes varones, nos proponemos pensar de manera preliminar ese punto ciego de las prácticas de la policía sobre mujeres y trans. Y decimos preliminar, porque al no haber encontrado bibliografía sobre este tema, realizaremos una aproximación en función de la experiencia y de la extrapolación de ideas de artículos que rozan temáticas similares. 

Lo primero que se nos presenta como evidente es que las Fuerzas de Seguridad, tiene en sus cimientos una estructura organizativa militarizada, con jerarquías rígidas, estructura vertical, con una fuerte impronta patriarcal que prepara a sus miembr*s para obedecer al/a la superior y que redunda en la distinción entre “nosotr*s” y los “otr*s”. Generalmente en ese “otr*s” hay implícito una cuestión de clase que hace que determinado grupo social sea la principal víctima del poder policial, establecido bajo una relación de dominación asimétrica en el cual una persona (policía, gendarme) ¿tiene? el poder de controlar la libre circulación de otra (por ejemplo pibe o piba de barrio, y/o trans). Complejiza este abordaje la intersección de otro sistema de dominación, el de las relaciones de género que se configura sobre relaciones desiguales de poder entre varones y mujeres. 

Por lo tanto, esta violencia policial enmarcada dentro de una violencia estructural de orden social tiene prácticas distintas cuando se entrelaza con otra violencia estructural que es la de género, la del patriarcado. 

Como refiere el Colectivo de Juguetes Perdidos en su libro “¿Quien lleva la gorra?”:

          “el cuerpo de la piba muchos mas que el del pibe esta sometido y tironeado por múltiples     mandatos sociales: el religioso, el patriarcal, el publicitario. Las pibas si son “lindas” pueden escapar al racismo- ambiente que signa las biografías de los pibes. Lo que la piba puede “ofrecer” como belleza o simpatía (es capital), el pibe lo tiene que traducir en capacidad de generar miedo o respeto. (…) Porque si a los pibes los bajan por atrevidos, por cuestiones de respeto o por algún vuelto que siempre queda sin pagar en el barrio, a las pibas las matan por pibas” (p 115)


En nuestra experiencia, lo que refieren las mujeres que conviven con ambas violencias estructurales, es que las prácticas policiales se manifiestan principalmente en el acceso callejero a su cuerpo en forma de “piropos” y pedidos de números teléfonicos, hasta el abuso y/o coima sexual como condición para “zafar” de situaciones legales o ilegales por parte de las fuerzas de seguridad. Sea porque efectivamente la víctima esté cometiendo un ilícito o simplemente porque la negativa a responder al requerimiento policial conlleve un armado de causa por parte de las fuerzas.

El caso de las chicas trans, conlleva otra complejidad ya que sus consecuencias suelen ser aún más violentas. Las prácticas policiales en este caso, se caracterizan por la negación de la identidad autopercibida, la violencia física y verbal, coimas sexuales y económicas, y detenciones ilegales y en condiciones insalubres. Se suma a estas situaciones, la violencia institucional que las revictimiza si deciden denunciar estos hechos. Pese a los grandes avances legislativos, l*s funcionarios judiciales parecen olvidarse generalmente del derecho de las personas trans a un trato digno y de respeto a su identidad de género, lo que suponemos que provoca una alta tasa de subdenuncia quedando invisibilizada la realidad signada por esta violencia. Agrava aún más el cuadro, si consideramos que estas causas suelen diluirse en el tiempo y que no existen mecanismos de protección reales para una persona que denuncia a las fuerzas de seguridad... y menos aún si es trans.

Para poder entender el tejido subterráneo que sostiene estas prácticas, nos valemos de los desarrollos de Judith Butler en relación al cuerpo como dotado de significados en un contexto que los comprende. Las fuerzas de seguridad con su organización vertical, militarizada y patriarcal manifiestan de manera bruta y exponencial las definiciones hegemónicas que configuran los cuerpos legibles de lo abyecto, lo rechazado, lo no vivible, lo inteligible, el cuerpo que no importa. 

Ese cuerpo mal reconocido dentro de la normatividad de género, puede ser hostigado y maltratado, constituyendo lo que la autora nombra como Vidas Precarias. Vidas que al no ser reconocidas como tales, están expuestas a vulneraciones por parte del estado por acción, omisión y sin protección. Vidas que en el entrecruzamiento de dos sistemas de poder, atraviesan violencias que quedan en la sombra. 

Intentando dar luz ahí donde habita la sombra, compartimos este pequeño aporte sobre la violencia que padecen las mujeres de clases populares y el colectivo trans por parte de las fuerzas de seguridad. E instamos al estado, a dar respuestas reales a estas situaciones.



Julieta Evangelina Cano y María Laura Yacovino



Bibliografía:

-Butler, Judith (2002) : Cuerpos que importan, Sobre los límites materiales y discursivos del "sexo" .
-Butler, Judith (2015) : Curpos que aun importan. Conferencia dictada en UNTREF, Argentina. 
- Colectivo de Juguetes Perdidos (2014): ¿Quien lleva la gorra?. Violencia-Nuevos Barrios-Pibes Silvestres. Ed. Tinta Limón.
-Cordoba, D. y Meloni C.: A propósito de las vidas precarias. Entrevista a Judith Butler
-Gruenberg, C. y Pereyra Iraola, V.: Análisis preliminar sobre la relación entre el clientelismo, la pobreza y el género. I Foro Interamericano de Mujeres contra la Corrupción-
-Lereah Diego (2015) : Como Tortura la policía a las trans. Campaña Nacional contra la Violencia Institucional. Disponible en: http://www.contralaviolencia.com.ar/noticias/item/814-como-tortura-la-policia-a-las-trans
-Tiscornia, Sofia: Violencia policial. De las prácticas rutinarias a los hechos extraordinarios.